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Actualidad tecnológica 21 de julio de 2026
Opinión > Vuelta de tuerca
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Pública VS. Privada
España está convirtiendo su universidad en una trinchera: quien puede pagar compra futuro; quien no, espera plaza, beca o milagro. Mientras la pública se asfixia entre presupuestos insuficientes e ideología gubernamental, la privada avanza como refugio imperfecto. No asistimos a una crisis educativa, sino a una demolición nacional.
PAU
| | (Foto: Imagen generada por IA - Cibeles.net) |
España ha convertido la antigua Selectividad en una liturgia de nervios, lágrimas, pantallas colapsadas y, al final, aprobados por aplastamiento. La PAU 2026 vuelve a dejar porcentajes que harían palidecer a cualquier oposición seria: más del 90% en muchos territorios y Madrid rozando el 95%. La pregunta incómoda es evidente: ¿selecciona algo esta prueba o solo ordena la cola universitaria?
PAU y Vocación
| | (Foto: Imagen generada por IA - Cibeles.net) |
Hay algo profundamente tramposo en llamar “prueba de acceso” a un examen que, en realidad, funciona como una gigantesca máquina de ordenar adolescentes por décimas. La antigua Selectividad, rebautizada ahora como PAU, sigue siendo presentada como un mecanismo objetivo, justo y necesario para decidir quién entra en la universidad pública y quién se queda fuera. Pero quizá ha llegado el momento de preguntarse, sin miedo y sin nostalgia, si esta prueba mide realmente la capacidad de un alumno para cursar una carrera o si simplemente sirve para administrar la escasez de plazas bajo una apariencia de meritocracia.
| | (Foto: Imagen generada por inteligencia artificial - Cibeles AI) |
La piratería del fútbol en directo no surge en el vacío ni se sostiene sola. Se alimenta de intermediarios tecnológicos que miran hacia otro lado, de plataformas legales con precios prohibitivos y de una gestión del conflicto más basada en la intimidación que en la autocrítica. El resultado es un ecosistema roto, donde todos pierden… salvo algunos.
Tribuna de Jordi García, Iberia Team Leader de Kingston en España
Vivimos en un mundo en el que los datos ya no son un mero soporte para la actividad cotidiana. Son, directamente, un activo estratégico. En el ámbito educativo, cada expediente, cada matrícula, cada evaluación o correo electrónico conforma un entramado de información que sostiene la vida de las instituciones. Pero ese entorno, cada vez más amplio y digital, también es frágil.
En los últimos meses, el Gobierno de España ha acelerado la tramitación de una reforma del decreto que regula la creación y autorización de nuevas universidades, endureciendo notablemente los requisitos para las instituciones privadas. Bajo el pretexto de garantizar la calidad y combatir los llamados “chiringuitos educativos”, se está fraguando un ataque frontal y desproporcionado contra la pluralidad del sistema universitario y, en particular, contra las universidades privadas, que han demostrado ser un motor de innovación, excelencia y empleabilidad en nuestro país.
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