Un alto porcentaje de pacientes con Parkinson presenta trastornos del habla y la voz. La ejercitación fonatoria es crucial para mejorar su calidad de vida y comunicación.
Un estudio del IBiS revela que la actividad física puede proteger áreas cerebrales afectadas en la enfermedad de Parkinson, ralentizando el deterioro cognitivo y sugiriendo su inclusión en tratamientos.