McDonald’s Filipinas se ha consolidado como un modelo de inclusión laboral, donde la diversidad no solo es una promesa, sino una realidad palpable para sus empleados. En este entorno, independientemente de su género u orientación sexual, los trabajadores encuentran un espacio propicio para su crecimiento tanto personal como profesional. La compañía ha demostrado que el apoyo a sus empleados LGBTQ+ es un compromiso diario y no algo temporal.
La experiencia de Rachelle David, gerente general del restaurante McDonald’s en Karuhatan, ilustra esta filosofía. A sus 42 años, David recuerda cómo su llegada a McDonald’s marcó el inicio de un cambio significativo en su vida. “Llevaba el cabello largo no solo por estilo, sino para ocultar partes de quien realmente era. No sabía si podría ser yo misma o si tendría que seguir fingiendo. Pero al entrar aquí, todo cambió; me sentí como en casa”, comparte David, quien anteriormente trabajaba en un centro de llamadas.
Un Lugar Donde Encontrar Pertenencia
El sentido de pertenencia también resonó con Yober Leonardo, coordinador de personas y capacitación en McDonald’s. Su trayectoria comenzó en el equipo de marketing local y recuerda cómo su primer día estuvo lleno de calidez por parte de sus compañeros. “Estaba nervioso y emocionado, pero la acogida fue increíble. Me sentí cómodo desde el principio”, relata Leonardo, quien disfruta organizar fiestas y bailar.
Para él, trabajar en McDonald’s significa más que cumplir con tareas; representa un ambiente donde puede expresarse auténticamente. “Aquí siento que puedo ser yo mismo sin miedo a ser juzgado”, añade.
Un Espacio Seguro para Ser Uno Mismo
La filosofía de McDonald’s Filipinas se basa en crear un lugar seguro y acogedor donde todos los empleados puedan ser su “mejor versión”. Mark Jason Armintia, gerente general del restaurante Nueno, destaca que todos son tratados con respeto y equidad: “Me siento valorado y eso me motiva a ofrecer un servicio excepcional a nuestros clientes”. Armintia, quien trabajó anteriormente como oficial de relaciones con huéspedes en Kuwait, considera que su paso por McDonald’s ha superado sus expectativas y le ha permitido crecer profesionalmente.
David reflexiona sobre la importancia de sentirse aceptada: “Con el tiempo he comprendido que estar en un lugar donde se celebran todas las identidades permite crecer y sentirse seguro”. Esta afirmación es compartida por Leonardo: “McDonald’s es un lugar reconfortante donde me siento querido y aceptado. No se trata solo de la comida; son los recuerdos y las amistades que he formado aquí lo que realmente importa”.
Impulsando a Ser "El Mejor Yo"
Al empoderar a sus empleados para que sean auténticos en el trabajo, McDonald’s Filipinas fomenta la mejora continua entre su personal. Armintia subraya la importancia del apoyo recibido: “Trabajar aquí me motiva a dar lo mejor de mí y aumenta mi satisfacción laboral”. Por su parte, David expresa una sensación similar: “En McDonald’s me siento aceptada tal como soy; esa libertad me impulsa a ser confiada y orgullosa”.
A través de las historias compartidas por sus empleados, McDonald’s Filipinas refuerza su lema “Love Ko All, Welcome All”, convirtiéndolo en una verdad vivida cada día.