Cuatro generaciones de investigadoras enfrentan los retos del siglo XXI
En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el 11 de febrero, se llevó a cabo un análisis sobre la evolución de la carrera investigadora en la Universidad del País Vasco (EHU). Cuatro destacadas voces de la Facultad de Ciencia y Tecnología compartieron sus experiencias, reflexionando sobre los hitos alcanzados, las barreras aún presentes y el futuro de un sector que busca cerrar la brecha de género desde una perspectiva de excelencia.
El objetivo de esta conmemoración es visibilizar el trabajo realizado por las científicas, romper estereotipos de género en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y fomentar vocaciones científicas desde la infancia. A pesar de que el 54,4% del alumnado en grado son mujeres, este porcentaje disminuye al 41,35% entre los investigadores y al 33,98% en el caso de las investigadoras principales.
Las protagonistas: voces que inspiran
Las investigadoras que participaron en este diálogo generacional son: Ana Guadalupe Gayubo, catedrática en Ingeniería Química; Ailette Prieto, investigadora doctora permanente en Química Analítica Ambiental; Laura Santamaría, investigadora posdoctoral en Ingeniería Química; y Maddi Salvoch, investigadora predoctoral en Química. Cada una compartió su visión sobre cómo los referentes han influido en su trayectoria profesional y la necesidad de romper estereotipos para abordar desafíos globales relacionados con energía, medio ambiente y salud.
Ana Guadalupe Gayubo, reconocida por su trabajo en procesos catalíticos y valorización de residuos, enfatizó cómo su interés por la investigación surgió a raíz de su vocación docente. Desde sus inicios, ha sido testigo del cambio hacia una mayor representación femenina en su campo. Por otro lado, Maddi Salvoch destacó la influencia inspiradora de su abuela, quien fue pionera en estudiar Química. Esta conexión intergeneracional subraya la importancia de tener modelos a seguir que motiven a las nuevas generaciones.
Desafíos persistentes en el camino hacia la igualdad
A pesar del progreso logrado, persisten barreras culturales que limitan a niñas y adolescentes al elegir carreras técnicas o científicas. La catedrática Gayubo observa que aún existe una percepción masculina asociada a las ingenierías. Sin embargo, resalta que en Ingeniería Química se ha logrado un notable incremento del alumnado femenino.
Ailette Prieto señala que las expectativas sobre la carrera investigadora —considerada larga y demandante— pueden desanimar a las jóvenes. Además, menciona cómo la falta de representación femenina en puestos de liderazgo contribuye a esta situación. Aunque iniciativas como Ikerbasque Fellow han mejorado el panorama, todavía se percibe como un camino lleno de sacrificios.
La diversidad como motor científico
Todas coinciden en que **la diversidad** no solo es una cuestión ética sino también un elemento clave para mejorar la calidad científica. Según Gayubo, abordar problemas desde diferentes perspectivas permite encontrar soluciones más efectivas. Para Santamaría, incorporar una mirada diversa ayuda a identificar sesgos y formular preguntas innovadoras.
Ailette Prieto añade que en Química Analítica, contar con un equipo diverso genera métodos más reproducibles y aplicables a realidades concretas. Por su parte, Maddi Salvoch critica cómo durante décadas se ha priorizado una perspectiva masculina occidental que ha dejado fuera necesidades cruciales relacionadas con problemas ambientales o patologías específicas femeninas.
Un mensaje esperanzador para futuras científicas
Al ser preguntadas sobre qué consejo ofrecerían a estudiantes indecisas acerca de seguir una carrera técnica o científica, todas coincidieron: **valentía** y **curiosidad** son fundamentales.
Ana Guadalupe Gayubo anima a seguir adelante sin miedo: “Las mujeres tienen un papel importante en ciencia”. Mientras tanto, Prieto invita a experimentar: “Si tienes dudas, pruébalo; cada error te ayudará a crecer”. Santamaría aconseja confiar en uno mismo y buscar apoyo entre referentes femeninos. Finalmente, Salvoch concluye con un mensaje optimista: “La curiosidad es el primer paso; aunque el camino sea difícil, cada vez habrá más mujeres dispuestas a ayudar.”