El 10 de marzo de 2026 se conmemoran **150 años** desde que se realizó la primera “transmisión de voz inteligible por un conductor eléctrico”. Este hito, considerado por el Comité de Historia del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (**IEEE**) como la primera conversación telefónica, tuvo lugar en el ático del laboratorio de **Alexander Graham Bell** en Boston, Estados Unidos.
A pesar de su monumental importancia, la transmisión de voz no era el principal objetivo de Bell. Su intención original era desarrollar un sistema de *telegrafía armónica* que permitiera enviar múltiples señales telegráficas a través de un solo hilo conductor. Esto habría incrementado considerablemente la cantidad de información transmitida sin necesidad de modificar la infraestructura existente, lo que representaba un atractivo económico significativo. Por esta razón, Bell se preocupó por proteger su invento mediante la Ley de Patentes de 1870.
La evolución del teléfono y su impacto social
Bell y su asistente **Thomas Watson** propusieron utilizar “señales ondulatorias” de corriente alterna en lugar de las tradicionales “señales pulsadas” de corriente continua. Curiosamente, esta técnica permitió que el *telégrafo armónico* también pudiera transmitir el habla humana, aunque esto fue un uso secundario al principio.
Lo que inicialmente parecía marginal pronto se transformó en una herramienta revolucionaria para la comunicación social. Con el teléfono, las personas podían dar instrucciones a distancia sin necesidad de conocimientos técnicos (como saber Morse) y mantener conversaciones animadas sin preocuparse por los costos por palabra, simplemente descolgando un auricular.
Un legado que trasciende generaciones
A tan solo un año después de aquella primera transmisión, se fundó la **Bell Telephone Company**, y en dos años se estableció la primera centralita telefónica. En cuatro años, más de 140 compañías telefónicas operaban en Estados Unidos. Las primeras redes eran urbanas y el uso del teléfono era esporádico y breve. Aún así, este dispositivo no logró desplazar al telégrafo eléctrico como medio principal para transacciones serias hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
En su libro “Historias de las Telecomunicaciones”, **José de la Peña** relata una anécdota sobre el célebre escritor **Mark Twain**, quien a pesar de ser uno de los primeros usuarios del teléfono y mencionarlo en sus obras, lo despreciaba por considerarlo inútil. En una felicitación navideña, Twain deseaba “paz y prosperidad a todos los hombres de la Tierra, excepto al inventor del teléfono”.
Transformaciones en el ámbito laboral y tecnológico
Aunque el teléfono fue fundamental para establecer las bases del mercado actual de telecomunicaciones, no provocó cambios sociales tan profundos como otros medios como la radiodifusión o la televisión. Sin embargo, tuvo un impacto notable en la incorporación femenina al mercado laboral a finales del siglo XIX; una revolución silenciosa documentada por **Begoña Villanueva García**.
El teléfono tradicional alcanzó su punto máximo en 2005 con una penetración mundial cercana al 20%. Desde entonces, ha habido un notable retroceso que ha llevado a cifras similares a las registradas en 1980. El auge del teléfono móvil ha superado al fijo desde 2002 con la llegada de tecnologías avanzadas como la tercera generación y los datos móviles.
El futuro: ¿un regreso a los orígenes?
La introducción del **iPhone** y del sistema operativo **Android** entre 2007 y 2008 transformaron los teléfonos convencionales en *smartphones*, convirtiéndolos en plataformas digitales multimedia. Hoy día, tener una buena cámara es más valorado que contar con una señal clara para llamadas. Paradójicamente, mientras que Bell diseñó su dispositivo sin pensar exclusivamente en la voz, los sistemas modernos parecen volver a relegarla a un segundo plano; ahora lo que realmente importa son los datos.
* Antonio Pérez Yuste es profesor en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Sistemas de Telecomunicación de la UPM
Fotografías del Museo de Telecomunicaciones (ETSIS), disponibles en la web del archivo digital UPM.