Los esfuerzos por avanzar hacia un mundo más sostenible se están centrando en un número limitado de acciones y actores, dejando de lado estrategias y sectores cruciales. Esta es la conclusión de un nuevo estudio del CRETUS de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), publicado en Nature Sustainability, que cuenta con la participación del profesor e investigador distinguido Sebastian Villasante. La investigación se basa en el análisis de 4 millones de documentos académicos y subraya la urgente necesidad de un enfoque más inclusivo y coordinado para enfrentar la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.
Un cambio profundo y rápido hacia un mundo justo y sostenible, donde humanos y naturaleza puedan prosperar, es considerado esencial para abordar la emergencia climática. Por ello, los científicos se apresuran a investigar acciones urgentes y concretas que permitan alcanzar lo que se denomina “cambio transformador para la sostenibilidad global”. Esto implica cambios fundamentales en perspectivas, estructuras y prácticas para hacer frente al declive ambiental. En este contexto, la Evaluación de Cambio Transformador del IPBES de 2024 propuso cinco estrategias generales compuestas por 22 acciones que deben ser emprendidas por diferentes sectores sociales.
Análisis crítico sobre el enfoque actual
No obstante, aún persiste la incertidumbre sobre qué acciones deberían recibir mayor atención por parte de la comunidad científica, así como las conexiones entre las estrategias propuestas y los distintos sectores sociales que han sido pasadas por alto. Este aspecto es iluminado por el nuevo estudio publicado en Nature Sustainability, que realiza una exhaustiva análisis bibliométrica.
La investigación, que involucra a 29 investigadores de todo el mundo, revela que la literatura científica tiende a concentrarse excesivamente en ciertos tipos de acciones, especialmente aquellas relacionadas con cambios tecnológicos, mientras que presta escasa atención a otras orientadas a transformar el sistema económico. Los hallazgos indican que gran parte del enfoque ha estado dirigido hacia el sector privado y los ámbitos de comunicación y producción de conocimiento, dejando poco espacio para considerar el papel fundamental de la sociedad civil y del sector público.
Desigualdad en la representación de actores clave
Entre los actores analizados, los financieros son notablemente subrepresentados, pese a que sus decisiones pueden tener un impacto significativo en la crisis ambiental. Además, el estudio pone de manifiesto que las acciones y sectores no siempre están interconectados adecuadamente, generando vacíos importantes sobre quién es responsable de cada medida adoptada.
Un hallazgo alarmante es la predominancia en estudios que trasladan la responsabilidad de la crisis ambiental desde actores institucionales hacia individuos. Por ejemplo, las investigaciones sobre cambios en comportamientos personales, como hábitos de reciclaje, son mucho más frecuentes que aquellas que abordan transformaciones económicas o políticas. Esta tendencia resulta preocupante dado que históricamente algunas industrias —en particular las corporaciones petroleras— han utilizado esta narrativa para desviar la responsabilidad hacia los ciudadanos.
Sebastian Villasante señala: “En nuestra investigación destacamos cómo el personal investigador puede crear un relato sesgado sobre las acciones y actores capaces de impulsar cambios hacia la sostenibilidad. En general, estamos ignorando a actores potencialmente poderosos para promover transformaciones significativas, especialmente a la sociedad civil”. El estudio concluye con un llamado a adoptar enfoques más pluralistas en la generación de conocimiento y diseño de políticas para lograr un cambio real hacia la sostenibilidad.