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MIT lanza clase para diseñar chatbots más humanos y sociales
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MIT lanza clase para diseñar chatbots más humanos y sociales

Por Gonzalo Gómez-del Estal
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gonzaloiymagazinees/7/7/18
jueves 12 de febrero de 2026, 18:55h
Actualizado el: 12 de marzo de 2026, 19:44h

Un nuevo curso en MIT combina antropología y ciencias de la computación para diseñar chatbots que mejoren las habilidades sociales de los jóvenes, promoviendo interacciones más humanas y útiles.

Los jóvenes adultos que crecen en la economía de la atención, inmersos en un mundo donde las redes sociales y los chatbots compiten por su tiempo, pueden caer fácilmente en relaciones poco saludables con las plataformas digitales. Sin embargo, ¿qué pasaría si los chatbots no fueran solo distracciones de la vida real? ¿Podrían diseñarse como aliados morales cuyo objetivo digital sea ser guías sociales en lugar de simples escapes adictivos?

En el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), una colaboración entre dos profesores —un antropólogo y un científico informático— ha dado lugar a una clase de pregrado que busca responder a estas preguntas. Al combinar disciplinas aparentemente dispares, esta asignatura invita a los estudiantes a diseñar chatbots de inteligencia artificial de manera humanitaria, ayudando así a los usuarios a mejorar sus habilidades sociales.

Un enfoque interdisciplinario para el diseño de chatbots

La clase 6.S061/21A.S02 (Diseño de Experiencia del Usuario Humano, también conocida como Humane UXD) es un curso avanzado de informática que se ofrece en conjunto con antropología. Esta singular combinación permite a los estudiantes de informática cumplir con un requisito de humanidades mientras persiguen sus objetivos profesionales. Los profesores emplean métodos de la antropología lingüística para enseñar cómo integrar las necesidades interpersonales e interactivas de los humanos en la programación.

El profesor Arvind Satyanarayan, especialista en ciencias computacionales y desarrollador de herramientas para visualización interactiva y interfaces de usuario, junto al profesor Graham Jones, quien investiga sobre comunicación desde la perspectiva antropológica, crearon Humane UXD el verano pasado gracias a una subvención del MIT Morningside Academy for Design (MAD). Este programa proporciona financiamiento para que los docentes desarrollen nuevas clases o mejoren las existentes mediante enfoques pedagógicos innovadores que trascienden las fronteras departamentales.

Innovación educativa y colaboración académica

Jones y Satyanarayan se conocieron hace varios años cuando co-dirigieron la investigación doctoral sobre visualización de datos para personas con discapacidad visual. Desde entonces, han forjado una amistad cercana que les permite casi completar las frases del otro.

“Hay una forma en la que no externalizas completamente lo que sabes hasta que enseñas”, comenta Jones. “Ha sido muy divertido ver cómo Arvind despliega su experiencia como docente, permitiéndome entender cómo encajan las piezas y descubrir las similitudes subyacentes entre nuestras disciplinas”.

Satyanarayan añade: “Una de las cosas que realmente disfruté es la versión recíproca de lo que Graham mencionó; mi campo —la interacción humano-computadora— heredó muchos métodos de la antropología, como entrevistas y estudios observacionales. Con el paso del tiempo, esos métodos se han diluido mucho, y hemos perdido muchas cosas valiosas”.

Nuevas herramientas para enfrentar desafíos contemporáneos

El currículo parece estar bien orientado para preparar a los estudiantes para sus futuros empleos. Un estudiante solicitó permiso para faltar a clase durante una semana porque tenía una pasantía en una startup dedicada a chatbots; al regresar, comentó que su trabajo era muy similar a lo que estaba aprendiendo en clase. Finalmente, consiguió el empleo.

Entre los proyectos desarrollados por los alumnos se encuentra Pond, diseñado para ayudar a graduados recientes a adaptarse a los desafíos de la vida adulta independiente. Este chatbot no se limita a repetir lo que dice el usuario ni ofrece alabanzas vacías ante respuestas incorrectas; más bien proporciona consejos prácticos sobre cómo “adultar” —comportarse como un adulto responsable—.

Pond: un compañero en la transición hacia la vida adulta

Pond está concebido como un acompañante desde la vida universitaria hasta la post-universitaria. “Pond es tu compañero en esta transición, ayudándote a pasar de ser un pez pequeño en un estanque pequeño a ser un pez pequeño en un estanque mucho más grande”, explica Mary Feliz, estudiante del segundo año.

Otro proyecto destacado es News Nest, creado para facilitar el acceso a fuentes noticiosas confiables mediante un enfoque divertido. Con diez aves coloridas representando diferentes áreas informativas, News Nest evita el fenómeno del “doomscrolling” al ofrecer transparencia mediática y crear un espacio saludable alejado de manipulaciones emocionales.

M^3: diversión y aprendizaje en torno al misterio

A su vez, el equipo detrás del proyecto M^3, compuesto por estudiantes del MIT, ha desarrollado un juego social basado en deducción donde cuatro chatbots asumen personalidades distintas dentro de una narrativa tipo asesinato misterioso. El usuario actúa como quinto jugador tratando de resolver el crimen mientras interactúa con estos personajes virtuales.

A través de iniciativas como estas, queda claro que **la educación interdisciplinaria** puede ofrecer beneficios significativos: los estudiantes aprenden más eficazmente y obtienen créditos académicos relevantes mientras establecen relaciones duraderas con sus profesores.

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