El vino español tiene un problema serio y ya no basta con envolverlo en palabras bonitas. Su mayor enemigo no es una mala cosecha, ni la competencia exterior, ni siquiera el precio: es la irrelevancia. Las nuevas generaciones no han dejado solo de beber vino; han empezado a vivir, socializar y comunicarse en códigos donde la botella tradicional aparece cada vez menos.
La UEMC pone el dedo en la herida
La Universidad Europea Miguel de Cervantes reunirá los días 15 y 16 de julio en Valladolid a expertos del sector en el XV Curso de Verano del Vino, titulado “Nuevos jóvenes. Nuevos códigos. ¿Nuevo vino?”. El objetivo no puede ser más incómodo: analizar si el vino ha perdido atractivo entre los jóvenes y si el sector entiende realmente el cambio cultural que tiene delante. El diagnóstico es duro, pero necesario: el sector no compite solo contra otras bebidas, sino contra nuevas formas de ocio que exigen cercanía, autenticidad y menos solemnidad para no quedar fuera definitivamente.
Del tardeo al “sober curious”
La primera jornada abordará cómo han cambiado los planes. El auge del tardeo, las nuevas formas de viajar, el ocio más saludable y movimientos como el “sober curious” cuestionan el papel del alcohol en espacios donde antes parecía incuestionable. En esa mesa participarán voces como Santi Rivas, Flor Bonet, Vicente Ortega y Pablo Parrilla.
Las redes no brindan como antes
Otro de los grandes frentes será la comunicación. El curso preguntará si las redes sociales beben vino o si el sector sigue hablando un idioma demasiado solemne para plataformas donde los jóvenes construyen referencias, deseos y hábitos de consumo. Participarán Mónica Rosón “La Cataora”, Sofía Atienza, Ana Portela y María Luisa Sánchez.
Un producto con problema de “vibe”
La segunda jornada se centrará en la imagen. La mesa sobre jóvenes, nuevos conceptos de bodegas y botellas planteará si el vino se percibe como un producto técnico, complejo o alejado de los códigos actuales. Ana Carazo, Carlos González, de la Guía Peñín, y José Antonio Santiso debatirán sobre formatos, diseño, comunicación y experiencias.
IA, vino sin alcohol y último aviso
El cierre mirará al futuro: inteligencia artificial, comunidades digitales, nuevos modelos de consumo y vinos sin alcohol. Lejos de ser una excentricidad, estos temas marcan una urgencia: o el vino aprende a conversar con quienes vienen detrás, o corre el riesgo de convertirse en un símbolo precioso, histórico y cada vez más invisible. La pregunta, por tanto, ya no es si los jóvenes volverán al vino, sino qué vino, qué relato y qué experiencia estarán dispuestos a aceptar mañana sin nostalgia inútil.