La figura de la Corona durante la Transición española adquiere un nuevo significado cuando se analiza desde el interior de la estructura jurídica del régimen franquista. Según Ángeles Lario, “la monarquía parlamentaria fue como un caballo de Troya para el tránsito a la democracia”, un instrumento que facilitó el paso de la Ley para la Reforma Política, considerada como la Octava Ley Fundamental del régimen, hacia la Constitución de 1978. Juan Carlos I, al heredar los poderes del dictador Francisco Franco, apoyó decididamente el proyecto reformista liderado por Adolfo Suárez, incluyendo la legalización del Partido Comunista, una decisión crucial que garantizó que las reformas no fracasaran gracias a la lealtad del aparato franquista al heredero designado.
Esta visión histórica fue expuesta recientemente en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC), durante el evento titulado Cincuenta años de monarquía parlamentaria. Balance y perspectivas. En esta jornada, Lario compartió panel con destacados académicos como Joan Oliver, catedrático de Derecho Constitucional; Charles Powell, director del Instituto Elcano; y Emilio Lamo de Espinosa, catedrático emérito de Sociología. Durante las discusiones, se enfatizó que la continuidad de las monarquías constitucionales en Europa está íntimamente ligada a la evolución del gobierno parlamentario. Este modelo, concebido tras las revoluciones liberales, ha permitido que un poder permanente se integre en un sistema democrático, convirtiéndose en “el traje constitucional que hizo posible que las monarquías no desaparecieran con la modernidad política”.
Análisis crítico sobre legitimidad y desafíos contemporáneos
A pesar de los avances logrados, Lario advierte que la legitimidad de la monarquía no ha sido siempre constante. Rememora el juramento de Juan Carlos ante las Cortes franquistas en 1975 como un inicio complicado pero fundamental. Momentos clave como la abdicación de Don Juan en 1977, que consolidó la legitimidad dinástica en una época de apertura política, o el intento de golpe de Estado del 23F, donde el papel del rey reforzó su legitimidad vinculada a la defensa constitucional, son hitos significativos. Sin embargo, los escándalos recientes relacionados con el rey emérito han afectado gravemente la percepción pública sobre la institución.
Lario destaca también que uno de los retos más urgentes es abordar el tema de la inviolabilidad del rey. En este sentido, menciona una resolución reciente del juez Matthew Nicklin (2022) que limitó esta inviolabilidad al ámbito gubernamental o soberano, algo esencial en un Estado de Derecho.
La importancia de una educación crítica y rigurosa
La profesora Lario subraya cómo los cambios sociales y políticos han influido en esta narrativa. Las encuestas recientes revelan escenarios diversos pero también una constante: “es relevante mostrar que al igual que se desconoce el papel de un rey en un sistema constitucional, podemos decir lo mismo respecto a los modelos republicanos”. Esta confusión generalizada sobre el funcionamiento real tanto de una monarquía parlamentaria como sobre las alternativas republicanas condiciona el debate público y resalta la necesidad urgente de explicar con claridad el marco institucional.
El entorno digital añade complejidad a este desafío. La profesora observa que “la institución permanente necesita discreción”, aunque actualmente vivimos en un contexto donde todo está expuesto constantemente. La tensión entre mantener una representación neutral y estar presente diariamente en redes sociales representa uno de los desafíos estructurales más importantes para la monarquía contemporánea.
Papel fundamental de las universidades públicas en el análisis histórico
Lario enfatiza también el rol crucial que desempeña la historiografía en este análisis. Asegura que “no puede haber otra fuente para el estudio del pasado que la investigación histórica contrastada por el método historiográfico”, especialmente en tiempos donde circula desinformación con gran facilidad. Por ello, reivindica el papel fundamental de las universidades públicas, destacando particularmente a la UNED, cuya red permite una transferencia amplia y accesible del conocimiento basado en criterios científicos: “La UNED tiene capacidad para liderar ese proyecto y llevarlo hasta lugares donde otras instituciones no llegan”, afirma.
A medida que se cumplen cincuenta años desde estos eventos históricos, Lario no solo ofrece su perspectiva como historiadora especializada sino también como observadora atenta ante los cambios institucionales y culturales. Sus próximas intervenciones públicas reflejan este compromiso con un análisis crítico y plural sobre nuestro pasado reciente. Así, participará en actividades organizadas por la Oficina de Memoria Democrática, donde pronunciará una lección inaugural titulada La monarquía del liberalismo a la democracia, enfocándose en cómo diferentes partidos políticos han percibido al rey durante el proceso democratizador y especialmente durante el debate constituyente de 1978. Este evento será clausurado por Rey Felipe VI.