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Julia González, estudiante de 57 años, inspira a mujeres a estudiar
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Julia González, estudiante de 57 años, inspira a mujeres a estudiar

jueves 08 de enero de 2026, 17:40h

Julia González, a sus 57 años, estudia Trabajo Social en la Universidad de Chile y busca inspirar a más mujeres de su edad a perseguir sus sueños educativos y abrirse a nuevas oportunidades.

Julia González Contreras, una madre, abuela y esposa de 57 años, ha decidido dar un giro a su vida al ingresar a la Universidad de Chile para estudiar Trabajo Social. Desde que terminó el colegio en 1986, casi cuatro décadas después, se encuentra a punto de iniciar su tercer año universitario. Este nuevo capítulo también la ha llevado a convertirse en monitora de admisión, donde busca guiar a otros en su camino hacia la educación superior. “Estudiar me ha abierto nuevos mundos y quiero lo mismo para otras mujeres de mi edad”, afirma con entusiasmo.

En su reciente participación en la Semana de las y los Postulantes de la Universidad de Chile, Julia tuvo la oportunidad de orientar a jóvenes interesados en ingresar a la educación superior. “Ha sido fascinante. Los jóvenes llegan con mucho temor y sin conocimientos sobre la carrera. Cuando les muestro cómo es y lo enamorada que estoy de ella, sus ojos brillan y cambian por completo”, comparte emocionada.

La decisión de volver a estudiar fue impulsada por sus hijos, quienes le pidieron que lo hiciera. A pesar del miedo inicial, Julia se inscribió en un preuniversitario y logró ser admitida en la universidad. “Mis hijos estaban felices y celebramos juntos porque había quedado en la Chile. Para mí y para ellos, fue un gran orgullo”, recuerda con una sonrisa.

Cambio de vida y nuevas experiencias académicas

La vida diaria de Julia ha cambiado significativamente desde que comenzó sus estudios. “He modificado mi estilo de vida; ya no hago tantas cosas en casa. Mis hijos son mayores y nos repartimos las tareas del hogar”, explica. Antes cocinaba todos los días, pero ahora llega a casa y es atendida por su familia.

Sobre su experiencia como estudiante, destaca: “Ha sido magnífica y renovadora; siento que rejuvenecí”. Aunque al principio le costó adaptarse tras tantos años sin estudiar, poco a poco encontró su ritmo gracias al apoyo de sus compañeros y profesores. “Fue un esfuerzo conjunto entre mi familia, mis compañeros y los académicos”, añade.

Un nuevo rol: monitora de admisión

Convertirse en parte del equipo de monitores de la Universidad no fue fácil para Julia. Al principio sentía miedo: “Pensé, ¿cómo voy a ser monitora? Pero decidí que si podía entrar a estudiar a los 55 años, también podía asumir este nuevo desafío”. Su motivación radica en invitar a los jóvenes a explorar una carrera que considera hermosa.

Las preguntas más frecuentes que recibe son sobre el campo laboral y las prácticas profesionales. “Los postulantes quieren saber si realmente me gusta mi carrera, y mi respuesta es un rotundo sí”, afirma con convicción. Además, desea transmitirles la idea de que hay mucho más allá del hogar: “Quiero que tengan esa experiencia enriquecedora que he vivido yo”.

Un mensaje inspirador para mujeres adultas

Aunque aún no ha orientado a personas mayores en este proceso, Julia envía un mensaje claro: “Nunca es tarde para estudiar”. Utiliza una frase familiar para enfatizar su punto: “No hay peor trámite que el que no se hace”. Su objetivo es mostrarles a las mujeres adultas que abrir la puerta de su casa puede llevarlas hacia un mundo lleno de oportunidades educativas.

“Quiero que más mujeres de mi edad puedan estudiar y mirar hacia adelante”, concluye Julia con determinación. Su historia es un testimonio poderoso sobre cómo nunca es tarde para aprender y crecer.

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