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Investigación Universitaria

El frío extremo y la contaminación aumentan las crisis epilépticas
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El frío extremo y la contaminación aumentan las crisis epilépticas

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
domingo 18 de enero de 2026, 09:40h

Investigaciones de la Universitat de Lleida revelan que el frío extremo y altos niveles de NO₂ incrementan las crisis epilépticas, sugiriendo la importancia de considerar factores ambientales en salud pública.

Un reciente estudio realizado por la Universitat de Lleida (UdL) y el Institut de Recerca Biomèdica de Lleida (IRBLleida) ha revelado que las temperaturas extremadamente bajas, junto con altos niveles de dióxido de nitrógeno (NO?), pueden incrementar la frecuencia de crisis epilépticas. Esta investigación analizó los factores ambientales relacionados con 4.755 ingresos hospitalarios por esta condición en las comarcas de Ponent durante un periodo de diez años, desde 2010 hasta 2019. Estos casos representan aproximadamente el 0,52% del total de visitas a urgencias.

Los hallazgos fueron publicados en la revista Frontiers in Public Health, y subrayan la importancia de considerar variables meteorológicas y contaminantes atmosféricos al estudiar los ingresos por convulsiones. El profesor Oriol Yuguero, de la UdL, señaló que aunque las causas subyacentes de la epilepsia son variadas, hay un creciente interés científico en cómo factores externos no genéticos, como el clima y la calidad del aire, pueden influir en su manifestación clínica.

Impacto del clima y la contaminación en las crisis epilépticas

El equipo investigador evaluó datos sobre temperatura, presión atmosférica, humedad, precipitación e irradiación solar. Además del NO?, también se consideraron otros contaminantes como las partículas en suspensión (PM10), el monóxido de carbono (CO), el ozono (O?) y el dióxido de azufre (SO2). Los resultados indican que la frecuencia de convulsiones tiende a aumentar durante los meses más fríos y en períodos con mala calidad del aire.

Las temperaturas muy bajas (por debajo del percentil 2.5) y altas concentraciones de NO? (por encima del percentil 99) están asociadas con un aumento del riesgo relativo de crisis epilépticas que puede alcanzar hasta un 40–42%. Cecilia Llobet, primera autora del artículo e investigadora del grupo ERLab especializado en urgencias y emergencias, enfatizó que estos hallazgos deben ser considerados tanto en investigaciones futuras como en estrategias de salud pública dirigidas a poblaciones vulnerables.

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