La Ciuden, el Incibe y la UNED han organizado un ejercicio avanzado de simulación de cibercrisis en infraestructuras energéticas, que se llevará a cabo en el Laboratorio de Ciberseguridad de Cubillos del Sil. Este evento, que combina asistencia presencial y en línea, tiene como objetivo principal entrenar a los profesionales del sector en la gestión de incidentes complejos que afectan a infraestructuras críticas.
El formato elegido para este ejercicio es el conocido como Tabletop, donde los participantes se enfrentarán a una serie de desafíos que ponen a prueba su capacidad para manejar situaciones críticas. Bajo el lema "Cuando la energía está en riesgo. Decidimos", los asistentes actuarán como miembros de un comité de crisis, enfrentándose a un escenario inmersivo y realista inspirado en entornos energéticos críticos.
Desarrollo del Ejercicio y Escenarios Propuestos
A lo largo de cinco rondas de juego, los participantes deberán resolver incidentes cuya complejidad aumentará progresivamente. Los escenarios abarcan desde crisis reputacionales y problemas en entornos IT hasta situaciones más avanzadas relacionadas con OT/SCADA, seguridad física y amenazas internas. También se tendrán en cuenta factores como la presión regulatoria y mediática.
Este ejercicio se centra especialmente en la toma de decisiones bajo presión, donde la información disponible será incompleta y las consecuencias serán evidentes. Se busca reflejar los retos reales que enfrentan las organizaciones del sector energético ante incidentes graves de ciberseguridad.
Tecnologías Emergentes y Comunicación Efectiva
Además, se incorporarán tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y los deepfakes, elementos cada vez más relevantes en el ámbito de la ciberseguridad. La gestión de la comunicación y el cumplimiento normativo también serán aspectos clave a considerar durante el desarrollo del ejercicio, especialmente en contextos de alta exposición pública.
Este tipo de iniciativas son fundamentales para preparar a los profesionales del sector energético frente a las amenazas actuales, garantizando así una respuesta eficaz ante posibles crisis cibernéticas que puedan comprometer la seguridad y operatividad de las infraestructuras críticas.