El profesor titular de Filosofía Jurídica de la UNED, Muinelo Cobo, ha lanzado su nueva obra titulada La estructura homeostática de la filosofía, publicada por Dykinson. Este libro invita a repensar la filosofía desde una perspectiva que se fundamenta en lo natural y biológico, evitando caer en dualismos o conceptos sobrenaturales. Según el autor, esta obra es el resultado de un extenso trabajo y se ha visto favorecida por las “excepcionales condiciones para el estudio y el desarrollo investigador” que ofrece la UNED.
Muinelo sostiene que la filosofía no debe ser vista como una actividad aislada de la vida cotidiana, sino como un proceso de pensamiento profundamente arraigado en la naturaleza humana. “Nuestra naturaleza no es menos ética, política o jurídica que física o química”, afirma. Con este enfoque, cuestiona algunos de los dualismos más tradicionales en la cultura occidental, tales como alma y cuerpo, mente y cerebro, así como ser y deber ser, los cuales están siendo revisados también desde el ámbito de la neurociencia.
Una nueva perspectiva filosófica
El concepto central que desarrolla Muinelo es el de estructura homeostática de la filosofía. Este modelo de pensamiento se caracteriza por no presuponer ninguna realidad que trascienda lo racional o natural, articulando el pensamiento sin recurrir a ordenamientos trascendentes o sobrenaturales. A diferencia de enfoques teológicos o hipostáticos, la filosofía homeostática se mantiene dentro del ámbito natural, abarcando tanto lo innato como lo adquirido a través del aprendizaje y la vida social.
En su obra, Muinelo actualiza principios con raíces aristotélicas, recuperando así la base médica y fisiológica del pensamiento clásico frente a interpretaciones teológicas que han predominado en la tradición filosófica.
Implicaciones para el derecho
Bajo esta nueva óptica, Muinelo contrasta la inteligencia natural, inherente al ser humano, con una inteligencia artificial “formal y matemática”. La primera integra razón, emoción y sensibilidad en un equilibrio vital cuya finalidad no es solo conservar la vida, sino también hacerla “buena y bella”. En cambio, la inteligencia artificial tiende a abstraer estos niveles vitales separándolos de su propósito homeostático común.
Este enfoque tiene repercusiones directas en el campo del derecho. Para Muinelo, todos los conceptos jurídicos fundamentales deben ser reinterpretados a partir de este carácter vital del derecho. En lugar de adoptar una visión formalista, propone entenderlo como una realidad viva y un medio esencial para el desarrollo humano. Esto implica reconocer que la naturaleza del ser humano no es únicamente física y química; también es ética, política y jurídica. Así, el derecho se convierte en un instrumento regulador que debe facilitar el crecimiento de esta segunda naturaleza que define al hombre en su forma más noble.
Un diálogo interdisciplinario necesario
A medida que la neurociencia desafía las nociones clásicas sobre el libre albedrío, Muinelo aboga por un diálogo entre diferentes saberes sin jerarquías: aunque biología y neurociencia son esenciales para comprender al ser humano, no agotan sus dimensiones naturales. Entre estas dimensiones se encuentran también las éticas, políticas y jurídicas.
Muinelo considera que la UNED representa el entorno ideal para fomentar este diálogo interdisciplinario. Su alumnado es “el más heterogéneo de las universidades españolas”, lo cual propicia un intercambio crítico de ideas y perspectivas diversas. La obra La estructura homeostática de la filosofía, dirigida a estudiantes de Derecho así como a profesionales e interesados en comprender mejor la mente humana, se presenta como un punto de partida para futuros debates académicos y espacios reflexivos.