La investigadora Mónica López Fanarraga, quien lidera el grupo de Nanomedicina en el Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL) y es catedrática de Biología Molecular en la Universidad de Cantabria, ha sido seleccionada como beneficiaria en la última convocatoria del programa INNVAL. Su proyecto se centra en un desafío crucial para la investigación biomédica: el almacenamiento seguro, eficiente y sostenible del ADN.
La propuesta consiste en un sistema patentado que encapsula ácidos nucleicos en nanopartículas sólidas de sílice, permitiendo así la conservación del ADN a temperatura ambiente. Este innovador enfoque será desarrollado y validado en colaboración con el Biobanco Valdecilla, con miras a facilitar su implementación en biobancos y otros entornos biomédicos.
Una tecnología revolucionaria para el almacenamiento de ADN
“El apoyo de INNVAL es fundamental para nosotros, ya que nos otorga flexibilidad y visibilidad. Nos permite contratar personal técnico o predoctoral y avanzar en una tecnología que ya ha suscitado interés empresarial y tiene un claro potencial comercial”, afirma López Fanarraga.
El origen del proyecto se remonta a una “serendipia científica”. La investigadora explica: “Estábamos trabajando con nanopartículas de sílice que, contrariamente a lo esperado, se disolvían. Al estudiar su composición, descubrimos que podían ser compatibles con el ADN, lo que nos llevó a explorar nuevas formas de encapsulación”. El resultado ha sido una tecnología capaz de proteger el ADN frente a condiciones extremas —como temperatura, humedad, acidez, oxidación o enzimas— y liberarlo posteriormente de manera sencilla y biocompatible.
Impacto ambiental positivo y oportunidades futuras
Aparte de su aplicación directa en biobancos, esta técnica de encapsulación también abre puertas en campos como la terapia génica y el almacenamiento de datos digitales en ADN, un sector emergente que ya ha captado la atención de empresas internacionales.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su contribución a la sostenibilidad del sistema sanitario. “Un biobanco puede tener decenas de congeladores, cada uno consumiendo al día lo mismo que una vivienda. Almacenar ADN a temperatura ambiente representa un ahorro energético significativo y una reducción considerable de emisiones”, subraya López Fanarraga. Recientemente se ha señalado que el consumo energético anual de la red española de biobancos equivale, en términos de emisiones de CO?, a cientos de vuelos transatlánticos; una huella que podría disminuir drásticamente gracias a soluciones como esta.
El papel clave del programa INNVAL
Respecto al programa INNVAL, la investigadora destaca su importancia como catalizador para proyectos innovadores: “Estos programas nos proporcionan el impulso inicial necesario; sin embargo, es esencial contar con estructuras que apoyen la protección y transferencia tecnológica. Los investigadores generamos ideas y las validamos, pero para que estas lleguen efectivamente a la sociedad es crucial contar con un ecosistema adecuado.”
Con este proyecto, INNVAL refuerza su compromiso con una innovación que tenga un impacto real en el sistema sanitario, alineándose con los principios de sostenibilidad y promoviendo la transferencia del conocimiento desde la investigación hacia los ámbitos clínico y empresarial.