Un reciente estudio realizado por el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Murcia (UMU) ha revelado información crucial sobre cómo los pensamientos negativos pueden amplificar la sensación de dolor en deportistas. Esta investigación, publicada en la revista Scientific Reports, examina las diferencias en la percepción del dolor entre atletas que sufren lesiones similares.
Los hallazgos indican que factores como la rumiación —el proceso de pensar obsesivamente sobre los síntomas y sus consecuencias— y el catastrofismo, que implica imaginar el peor escenario posible, juegan un papel fundamental. Según el estudio, la manera en que los deportistas manejan mentalmente su lesión puede aumentar la intensidad del dolor hasta en un 40%.
Impacto psicológico en la recuperación deportiva
La investigación destaca que una atención constante a las repercusiones de la lesión, junto con sentimientos de indefensión, actúan como “saboteadores” que pueden obstaculizar el proceso de recuperación física. Verónica Gómez Espejo, investigadora principal del grupo HUMSE: Human Movement and Sport Science, afirma: “La percepción del dolor tras una lesión no es solo una respuesta biológica; es una experiencia compleja donde los factores psicológicos juegan un papel crucial”.
Durante el estudio, se monitorizó a 22 futbolistas federados en la Región de Murcia, con una edad promedio de 20 años, quienes habían sufrido lesiones graves como esguinces severos o fracturas óseas. A lo largo de tres semanas, se registraron sus pensamientos y niveles diarios de dolor utilizando escalas validadas como la Escala Visual Analógica (VAS) y la Escala de Catastrofismo ante el Dolor (PCS). Los resultados mostraron que algunos deportistas experimentan más dolor debido a su respuesta emocional.
Diferencias en la percepción del dolor
A pesar de que todos los participantes reportaron una disminución del dolor con el tiempo, aquellos que tendían a exagerar sus síntomas comenzaron con niveles severos y experimentaron un descenso más pronunciado. En contraste, quienes no magnificaban sus sensaciones partieron desde un nivel leve.
El estudio también reveló que no todos los pensamientos repetitivos son perjudiciales. Mientras que la rumiación negativa se asocia con mayores niveles de dolor, una rumiación reflexiva —que busca soluciones— puede contribuir a reducir las molestias.
Estos hallazgos tienen implicaciones significativas para los equipos de rehabilitación y servicios médicos deportivos. La identificación temprana de deportistas propensos a magnificar sus problemas podría permitir implementar intervenciones psicológicas personalizadas para mejorar su proceso de recuperación y facilitar un retorno seguro al deporte. Gómez-Espejo concluye: “Si abordamos estos pensamientos podemos evitar que el deportista desarrolle miedo a volver a lesionarse o caiga en un ciclo de inactividad física”.
Este trabajo ha contado con el apoyo financiero parcial de la Federación de Fútbol de la Región de Murcia (FFRM), además de colaborar con especialistas provenientes de diversas universidades como las Islas Baleares, Complutense y Autónoma de Madrid.
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