Girona ha inaugurado la estrategia “Menos malbaratamiento, más soberanía”, un proyecto que busca prevenir el desperdicio alimentario en la ciudad y sus alrededores. El investigador de la Universidad de Girona (UdG), Enric Cassú, junto al regidor de Acción Climática del Ayuntamiento de Girona, Sergi Cot Cantalosella, presentaron las principales líneas de trabajo de esta iniciativa.
Dicha estrategia se enmarca dentro del convenio de postcrecimiento establecido entre la UdG, a través del grupo de investigación LEQUIA, el Ayuntamiento de Girona, Research & Degrowth y Dark Matter Labs. Su objetivo primordial es facilitar una transición hacia un modelo alimentario urbano más sostenible y soberano.
Ejes fundamentales del proyecto contra el desperdicio alimentario
Entre las acciones destacadas se encuentra la implementación de neveras para aprovechar los excedentes de los comedores escolares, programada para iniciar en el segundo semestre de 2026. Además, se contempla un convenio vigente con Espigoladors para el aprovechamiento del fruto urbano y subvenciones competitivas destinadas a proyectos que combatan el malbaratamiento alimentario.
Asimismo, se propone la creación de una "ciudad comestible" mediante la promoción y gestión de espacios para huertos urbanos, así como diversas iniciativas educativas y divulgativas. Este plan fue diseñado durante el primer año del convenio mencionado y comenzará su desarrollo en los próximos meses bajo el lema “Menos malbaratamiento, más soberanía”.
Un enfoque integral hacia la soberanía alimentaria
Uno de los pilares centrales de esta estrategia es el proyecto “Més sobirania i menys malbaratament”, que forma parte del doctorado industrial llevado a cabo por Enric Cassú en colaboración con una fundación privada. Según Cassú, “necesitamos este motor de cambio; un sistema alimentario más soberano y agroecológico que fortalezca tanto a los agricultores como a toda la economía local vinculada a pequeñas exportaciones en pesca, ganadería, agricultura y agroforestería”.
El investigador subrayó que es fundamental reconectar lo que consumimos con nuestro territorio, salud y economía. “Estamos reforzando la capacidad de nuestro territorio para dotarnos nuevamente de herramientas que generen un sistema alimentario que nos beneficie”, concluyó Cassú.