Investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera, liderados por la catedrática Clara Marín Orenga, han desarrollado un innovador enfoque para combatir la proliferación de patógenos multirresistentes en la cadena alimentaria, tales como Salmonella y E. coli. Este estudio busca prevenir que estos microorganismos lleguen al consumidor final, garantizando así una mayor seguridad alimentaria.
El grupo de investigación CampySalmo ha implementado un modelo que combina el uso de bacteriófagos con aceites esenciales, creando una estrategia eficaz para eliminar las bacterias resistentes que se encuentran en las granjas. “La combinación de estas dos técnicas permite reducir la presencia de patógenos y minimizar el uso de antimicrobianos”, explica Marín, quien enfatiza la necesidad de soluciones sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
Estrategias innovadoras en ganadería
Este proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, propone un modelo de gestión sanitaria que prioriza alternativas ecológicas. La fagoterapia, que utiliza bacteriófagos como agentes biocidas, se presenta como una solución prometedora para eliminar bacterias resistentes. “Con la prohibición de productos anteriormente efectivos contra Salmonella, es imperativo desarrollar protocolos alternativos que sean rentables y fáciles de aplicar”, añade la investigadora.
A pesar de su potencial, los bacteriófagos no son una panacea. Su uso prolongado puede dar lugar a cepas bacterianas resistentes, lo que hace recomendable combinarlos con otros agentes biocidas ecológicos. En este sentido, los aceites esenciales como el Eurgenol, Carvacrol y Cinamilaldehído han demostrado ser especialmente efectivos en estudios realizados por el equipo.
Eficiencia comprobada en estudios científicos
Los aceites esenciales actúan alterando las membranas celulares bacterianas y afectando su actividad enzimática. Por otro lado, los bacteriófagos utilizan un mecanismo más específico: se adhieren a receptores en la superficie bacteriana e inyectan su material genético, replicándose hasta causar la lisis celular. Los resultados positivos obtenidos en estudios de campo han sido publicados recientemente en revistas científicas internacionales como Frontiers in Veterinary Science, Antibiotics, y BMC Veterinary Research.
Además, el equipo ha colaborado con el IRTA-CReSA, dirigido por la doctora Lourdes Migura-García, para desarrollar herramientas diagnósticas en tiempo real que permiten evaluar rápidamente el estado sanitario en granjas.
Un paso hacia la salud integral en ganadería
Clara Marín Orenga, investigadora principal del proyecto, subraya que aunque los antibióticos son necesarios cuando los animales enferman, el objetivo debe ser evitar enfermedades desde su origen. La aparición de patógenos multirresistentes representa un desafío significativo para la salud pública. “Es vital adoptar un enfoque ‘Una sola salud’, donde la salud humana, animal y ambiental están interconectadas”, concluye Marín.
El trabajo del equipo no solo se centra en analizar el microbioma ambiental y cómo los protocolos de limpieza afectan a este, sino también en investigar métodos para controlar enfermedades infecciosas relevantes mediante trasplantes fecales. Este enfoque integral es fundamental para mejorar tanto la salud animal como la seguridad alimentaria.