Desde la biomecánica, un grupo de especialistas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) ha emprendido un análisis sobre cómo el uso del teléfono móvil afecta los parámetros naturales de la marcha humana. Este proceso, que a simple vista puede parecer sencillo, en realidad requiere una compleja coordinación entre factores físicos y cognitivos.
El doctor Juan Carlos Arellano González, quien lidera esta investigación, destaca que aunque el teléfono celular se ha vuelto una herramienta esencial en la vida cotidiana, su uso durante la caminata puede generar efectos adversos que a menudo pasan desapercibidos. “El celular, aparte de todas las bondades que ha traído, tiene algunos efectos adversos desde el punto de vista biomecánico”, comentó Arellano, quien ha centrado su investigación en el análisis de la marcha durante los últimos 15 años.
A pesar de que caminar es considerado una actividad natural y automática, desde una perspectiva mecánica es altamente compleja. “Cuando uno camina ve ese proceso como algo trivial, pero desde el punto de vista biomecánico, cinemático y dinámico su análisis es extremadamente complicado”, explicó. El uso del teléfono mientras se camina —ya sea escuchando música, hablando o enviando mensajes— provoca alteraciones en diversos parámetros que modifican el patrón natural del movimiento.
Análisis de los riesgos biomecánicos al caminar con el celular
Entre las alteraciones más comunes identificadas por el equipo se encuentran la reducción de la velocidad de desplazamiento, cambios en la cadencia del paso y un mayor tiempo de apoyo con ambos pies en el suelo. Estas variaciones resultan en lo que el investigador describe como una marcha menos estable. “Esa dualidad de manipular el celular e ir caminando altera nuestro proceso natural y hace que lo que coloquialmente se conoce como una marcha torpe”, señaló Arellano. Este fenómeno puede incrementar la probabilidad de caídas, especialmente en personas mayores o en superficies irregulares.
Para llevar a cabo estos estudios, el equipo utiliza técnicas avanzadas de visión por computadora que permiten medir con precisión los movimientos corporales. “Contamos con dos cámaras que generan videos; fragmentamos las imágenes en cuadros y mediante procesamiento digital seguimos marcadores colocados en el peatón”, detalló Arellano. Con esta información, se reconstruye tridimensionalmente el movimiento y se calculan parámetros espacio-temporales para evaluar cuantitativamente la forma de caminar.
Además, este tipo de investigaciones no solo busca comprender el impacto del uso del celular en la marcha humana, sino también proporcionar herramientas útiles para aplicaciones médicas y rehabilitación. “La idea es llenar de información un sistema que nos permita caracterizar la marcha normal y apoyar a clínicos y fisioterapeutas para evaluar pacientes con diferentes condiciones”, añadió Arellano. Esta línea de trabajo ha estado en desarrollo durante más de una década y sigue expandiéndose con nuevas investigaciones y la participación activa de estudiantes interesados en este campo.
Perspectivas futuras sobre movilidad y tecnología
Con estos hallazgos, los investigadores esperan contribuir significativamente al entendimiento del comportamiento humano al caminar mientras utilizan dispositivos móviles. La interacción entre tecnología y salud es cada vez más relevante en nuestra sociedad actual, lo cual hace imperativo seguir explorando sus implicaciones biomecánicas.
Hugo Laussin