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Identidad contemporánea

Ana Iris Simón: La identidad actual se basa en el rechazo a lo heredado
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Ana Iris Simón: La identidad actual se basa en el rechazo a lo heredado

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
lunes 27 de abril de 2026, 13:10h

La periodista Ana Iris Simón, en UCV Talks, reflexiona sobre cómo la identidad contemporánea se basa en el rechazo a lo heredado y la búsqueda de una identidad elegida, destacando la pérdida de comunidad.

Durante el evento UCV Talks, organizado por el Vicerrectorado de Estudiantes y Vida Universitaria de la Universidad Católica de Valencia (UCV), la periodista y escritora Ana Iris Simón ha expuesto su visión sobre la identidad contemporánea. Según Simón, “la identidad contemporánea está cimentada en el rechazo a lo heredado y en la reducción de quiénes somos a lo que elegimos”. Esta afirmación refleja una crítica profunda hacia las dinámicas actuales de aislamiento y ruptura comunitaria.

Simón argumenta que la modernidad se basa en la idea de un individuo que se reinventa constantemente, un concepto que puede observarse tanto en el capitalismo como en el socialismo. En este sentido, menciona cómo durante la Revolución Francesa se llegó al extremo de fusilar relojes como símbolo del deseo de comenzar desde cero. Actualmente, sostiene que hay un rechazo generalizado hacia tradiciones, familia e incluso aspectos biológicos, todo ello por no haber sido elegidos. Al mismo tiempo, existe una creencia errónea de que lo que uno construye será definitivo, lo que alimenta una cultura obsesionada con la realización personal y los libros de autoayuda.

El regreso a las raíces comunitarias

La columnista de El País enfatiza la necesidad de regresar a instituciones más orgánicas como la familia o los sindicatos, argumentando que hoy vivimos en familias más pequeñas y compartimentos estancos. Antes, existía una comunidad más amplia; ahora, nos hemos vuelto más anónimos. “G. K. Chesterton decía que uno huye de su calle pensando que encontrará más interés en otros lugares; sin embargo, lo que realmente evita es la exigencia del entorno inmediato”, reflexiona Simón.

En su intervención, también compartió una anécdota personal sobre su infancia en el pueblo de sus padres, donde le preguntaban: “¿Tú de quién eres?”. A pesar de sentirse reducida a una etiqueta familiar, con el tiempo comprendió que el verdadero orgullo proviene de historias compartidas y tradiciones no elegidas. Critica cómo hoy se reduce nuestra identidad a lo que producimos y consumimos: “Lo que mostramos en Instagram o nuestros trabajos parecen ser lo único relevante”, concluye.

Semejanzas globales entre generaciones

Simón hizo hincapié en un estudio del CSIC mencionado por el demógrafo Héctor Cebolla, revelando que los jóvenes alrededor del mundo comparten valores sorprendentemente similares. Un joven madrileño se siente igual a uno de Nueva York o Singapur; esta homogeneidad cultural es inédita en la historia reciente. La escritora observa cómo incluso los hogares han comenzado a parecerse entre diferentes culturas, reflejando un fenómeno donde las diferencias se desdibujan.

La autora atribuye este fenómeno a las dinámicas del capitalismo globalizado y cita al cineasta italiano Pier Paolo Pasolini para ilustrar cómo este sistema logra uniformar externamente a las personas mientras penetra profundamente en sus aspiraciones internas.

Cambio hacia la tradición y experiencias personales

A pesar del contexto actual, Simón percibe un cambio emergente hacia un retorno a las tradiciones y valores cristianos. Sin embargo, advierte sobre el riesgo potencial de convertir este movimiento en otra moda superficial.

Además, relató su propia experiencia personal con respecto al catolicismo. Creciendo en un ambiente comunista y anticlerical, encontró su camino espiritual tras experimentar momentos difíciles. Su primer contacto con la fe ocurrió cuando era niña al asistir a misa sin decírselo a nadie. Años después, sintió una presencia clara de Cristo durante un periodo complicado en su vida: “No fue algo visual ni sonoro… pero sabía que estaba ahí”, confesó.

Esta conversión no fue instantánea sino gradual; hoy considera su relación con Dios como un tesoro invaluable que desea compartir con quienes ama.

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