Un reciente estudio publicado en la revista Journal of Hazardous Materials por investigadores de la Universidad de La Laguna y el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) ha concluido que, aunque la erupción del Tajogaite en La Palma generó un aumento notable en las concentraciones de gas radón en las áreas circundantes, este incremento no representó un riesgo grave para la salud pública. Las emisiones de radón, influenciadas por procesos de desgasificación y condiciones meteorológicas, superaron los niveles normales, lo que resalta la necesidad de monitorear este gas durante evaluaciones de riesgo volcánico.
Claves de la noticia
Aumento de radón detectado
La erupción del Tajogaite elevó las concentraciones de radón significativamente.
Investigadores destacados
El estudio fue liderado por Pedro Salazar Carballo y su equipo.
Bajo riesgo para la salud
La dosis de radiación se consideró segura para los residentes locales.
El autor principal del estudio, Pedro Salazar Carballo, junto a otros colaboradores como María López Pérez y José Luis Rodríguez Marrero, así como Mª Candelaria Martín Luis y José M. Lorenzo Salazar, han aportado sus conocimientos desde diferentes áreas para llevar a cabo esta investigación. El radón es un elemento radiactivo natural que se origina a partir de la desintegración del uranio presente en las rocas y su vigilancia es crucial en entornos volcánicos debido a su relación con el cáncer de pulmón.
Los resultados revelan que durante la erupción del Tajogaite se liberaron alrededor de 30 millones de becquerelios por metro cuadrado diariamente, una cifra alarmante que supera en 160 veces las emisiones típicas observadas en otros volcanes activos durante períodos tranquilos. Este fenómeno se atribuye a la apertura de nuevas fracturas en el terreno, lo que facilitó el ascenso del gas desde el subsuelo hasta la superficie.
Implicaciones para la salud pública
A pesar del alto nivel de emisión registrado, el estudio indica que aproximadamente una cuarta parte de las mediciones interiores más cercanas al volcán excedieron el límite recomendado de 300 becquerelios por metro cúbico. Sin embargo, factores meteorológicos también jugaron un papel clave en este contexto; vientos débiles y capas térmicas impidieron que el radón se dispersara adecuadamente, provocando acumulaciones peligrosas cerca del suelo y dentro de viviendas.
Durante los tres meses posteriores a la erupción, se estimó que los habitantes del Valle de Aridane recibieron una dosis total de radiación ionizante equivalente a 0,3 milisieverts, muy por debajo del umbral considerado riesgoso. Si se extrapola esta cifra a un año completo, equivaldría a 1,2 milisieverts, lo que representa menos de la mitad de lo que cualquier persona recibe anualmente por fuentes naturales y artificiales.
No obstante, los investigadores advierten sobre posibles riesgos específicos en áreas muy cercanas al volcán donde las dosis individuales podrían haber sido significativamente más altas si hubiera habido exposiciones prolongadas. Este hallazgo subraya la importancia de incluir un monitoreo sistemático del radón dentro de los protocolos para evaluar riesgos volcánicos. Esto no solo protege la salud respiratoria local sino que también ayuda a comprender mejor cómo interactúan los sistemas magmáticos activos con las condiciones meteorológicas locales.
Preguntas sobre la noticia
¿Cuál fue la conclusión principal del estudio sobre la radiación de radón durante la erupción del Tajogaite?
El estudio concluyó que, aunque hubo un aumento significativo en las concentraciones de gas radón en áreas cercanas a la erupción, la radiación estimada no representó un riesgo grave para la salud pública.
¿Qué factores influyeron en la concentración de radón durante la erupción?
Los factores meteorológicos y la desgasificación del volcán fueron determinantes. Periodos de vientos débiles y capas de inversión térmica impidieron la dispersión del radón, concentrándolo cerca del suelo y dentro de las viviendas.
¿Qué dosis de radiación ionizante se estimó para la población durante el evento?
La dosis estimada fue de 0,3 milisieverts durante los tres meses de actividad volcánica, lo que es significativamente inferior a los umbrales de riesgo radiológico.
¿Por qué es importante monitorear el radón en entornos volcánicos?
El monitoreo del radón es crucial para proteger la salud respiratoria de los residentes y como herramienta predictiva para entender la dinámica de los sistemas magmáticos activos y su interacción con las condiciones meteorológicas locales.