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Investigación médica

Válvula cardíaca artificial demuestra ser segura tras pruebas a largo plazo en animales
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Válvula cardíaca artificial demuestra ser segura tras pruebas a largo plazo en animales

viernes 22 de agosto de 2025, 12:00h

Un nuevo tipo de válvula cardíaca artificial, fabricada con un plástico seguro, ha demostrado su eficacia en pruebas a largo plazo en ovejas, ofreciendo una alternativa sin necesidad de anticoagulantes.

Un equipo de investigación, liderado por las Universidades de Bristol y Cambridge, ha demostrado que una válvula cardíaca artificial fabricada con un nuevo tipo de plástico es segura tras un exitoso ensayo de seguridad a largo plazo realizado en ovejas. Este avance podría acercar su uso en humanos.

Actualmente, los 1.5 millones de pacientes que requieren reemplazos de válvulas cardíacas cada año enfrentan importantes decisiones. Las válvulas mecánicas son duraderas pero obligan a los pacientes a tomar anticoagulantes de por vida debido al alto riesgo de coágulos sanguíneos. Por otro lado, las válvulas biológicas, hechas de tejido animal, suelen tener una duración de entre ocho y diez años antes de necesitar ser reemplazadas.

La válvula cardíaca artificial desarrollada por los investigadores está compuesta por SEBS (estireno-bloque-etileno/butileno-bloque-estireno), un tipo de plástico que destaca por su excelente durabilidad y que no requiere el uso de anticoagulantes, lo que podría ofrecer lo mejor de ambos mundos. Sin embargo, se necesitan más pruebas antes de poder realizar ensayos en humanos.

Resultados Prometedores en Pruebas Preclínicas

En el estudio, publicado en el European Journal of Cardio-Thoracic Surgery, los investigadores evaluaron un prototipo de válvula SEBS en un modelo preclínico con ovejas que simulaba cómo podrían funcionar estas válvulas en humanos. Durante seis meses, los animales fueron monitoreados para examinar posibles problemas de seguridad a largo plazo asociados con el material plástico.

Al finalizar el estudio, no se encontraron evidencias de calcificación dañina (acumulación mineral), deterioro del material, coagulación sanguínea ni signos de toxicidad celular. La salud y el bienestar de los animales se mantuvieron estables y normales, y la válvula prototipo funcionó adecuadamente durante todo el periodo de prueba sin necesidad de anticoagulantes.

El profesor Raimondo Ascione, líder clínico del estudio en la Universidad de Bristol, comentó: “Más de 35 millones de pacientes sufren daños permanentes en sus válvulas cardíacas debido a fiebre reumática, y con el envejecimiento poblacional, se prevé que esta cifra aumente entre cuatro y cinco veces para 2050”. Según Ascione, estos hallazgos podrían marcar el inicio de una nueva era para las válvulas cardíacas artificiales: “una que ofrezca opciones más seguras, duraderas y amigables para los pacientes”.

Avances Hacia Ensayos Clínicos Humanos

El profesor Geoff Moggridge, del Departamento de Ingeniería Química y Biotecnología en Cambridge y líder biomaterial del proyecto, expresó su satisfacción por la seguridad demostrada del nuevo material tras seis meses de pruebas in vivo: “Confirmar la seguridad del material ha sido un paso esencial y tranquilizador para nosotros”. Esto representa una luz verde para avanzar hacia pruebas clínicas.

A medida que la investigación avanza aún en etapas iniciales, estos resultados allanan el camino hacia futuras pruebas en humanos. El siguiente paso será desarrollar una versión clínica del corazón artificial hecho con polímero SEBS y probarla en un ensayo preclínico más amplio antes de solicitar aprobación para un ensayo clínico piloto en humanos.

Este estudio fue financiado por una subvención de la British Heart Foundation (BHF) y apoyado por un programa del Nacional Institute for Health and Care Research (NIHR) denominado Invention for Innovation (i4i).

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