La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se ha convertido en un espacio de crecimiento personal y académico para muchos estudiantes. Un claro ejemplo es el caso de Lidia Fernández, quien actualmente cursa el Grado en Ingeniería Alimentaria en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas. A sus 23 años, Lidia combina su quinto año de estudios con prácticas en seguridad y calidad alimentaria en la empresa Food Experts, una oportunidad que logró gracias al Centro de Orientación e Información al Estudiante (COIE) de la UPM.
Además de su formación académica, Lidia se involucra activamente como voluntaria en el Equipo Médula UPM, un proyecto que promueve la donación de médula ósea entre los estudiantes universitarios. Esta experiencia no solo le permite contribuir a una causa importante, sino que también le brinda una perspectiva más amplia sobre realidades sociales distintas.
Una elección motivada por la salud y el prestigio
Pregunta.- ¿Por qué elegiste estudiar el Grado en Ingeniería Alimentaria de la UPM?
Respuesta.- Elegí esta carrera porque considero que es la ingeniería más relacionada con la salud y tiene un impacto directo en la vida cotidiana. Además, opté por la Politécnica debido a que varios miembros de mi familia han estudiado aquí; creo que es una universidad con gran renombre y prestigio en el ámbito de las ingenierías.
El enfoque práctico del programa ha sido uno de los aspectos más destacados para Lidia. Desde el primer curso, las asignaturas incluyen prácticas en laboratorio, lo que facilita un aprendizaje más dinámico y aplicable. “Los profesores tienen un trato humano y están muy disponibles”, afirma Lidia, desmitificando así la idea común sobre las universidades públicas donde los alumnos son solo números.
Experiencias transformadoras dentro y fuera del aula
P.- ¿Hay alguna asignatura o proyecto que te haya hecho pensar “esto es lo mío”?
R.- Recuerdo especialmente dos asignaturas. Al inicio del grado, las materias son bastante generales, pero en segundo cuatrimestre hay una asignatura que resuena contigo; para mí fue “Taller de procesado de alimentos”. En tercero, “Ingeniería del frío” me permitió ver cómo aplicar lo aprendido a proyectos reales.
Lidia también comparte su experiencia como voluntaria: “Conocí el equipo Médula UPM a través de un correo electrónico enviado por la universidad. Me motivó mucho el equipo humano detrás del voluntariado”, explica. Su trayectoria previa incluye otras iniciativas solidarias, lo que le ha permitido desarrollar habilidades importantes como el trabajo en equipo y la empatía hacia diversas realidades sociales.
Compromiso social y profesionalismo en prácticas
P.- Estás realizando tus prácticas en seguridad y calidad alimentaria. ¿Qué tareas desempeñas habitualmente?
R.- Trabajo en Food Experts, participando en auditorías para verificar si los productos fitosanitarios cumplen con la normativa vigente. Esta experiencia me ha permitido aplicar mis conocimientos teóricos a situaciones reales.
Lidia destaca la importancia del COIE UPM: “Fue fundamental para conseguir mis prácticas; es una herramienta muy útil que facilita todo el proceso”. Para ella, las prácticas son esenciales ya que permiten experimentar cómo se aplica lo aprendido durante los años universitarios.
Visión futura y consejos para nuevos estudiantes
P.- ¿En qué área del sector alimentario te gustaría especializarte o trabajar en el futuro?
R.- Siempre he querido dedicarme al sector de las bebidas, especialmente a la enología. Aunque actualmente estoy explorando otro sector durante mis prácticas, no descarto seguir aprendiendo sobre producción vinícola.
Lidia enfatiza el papel crucial que juegan los ingenieros alimentarios frente a desafíos actuales como la sostenibilidad y la seguridad alimentaria: “Nuestra labor es garantizar que los productos lleguen al consumidor en óptimas condiciones”, afirma con convicción.
P.- ¿Qué consejo le darías a un estudiante que empieza ahora sus estudios en la UPM?
R.- Que aproveche todas las oportunidades que ofrece la universidad, sin miedo a equivocarse ni compararse con otros. La universidad va más allá del ámbito académico; hay un mundo lleno de experiencias enriquecedoras esperándolos.
Lidia resume su experiencia universitaria con una palabra: "Crecimiento", tanto personal como académico.