“No solo estamos asistiendo al genocidio mejor documentado de la historia, sino también al único que se está retransmitiendo en directo”. Con estas contundentes palabras, Jorge Ramos Tolosa, doctor en Historia Contemporánea y profesor titular de la Universitat de València (UV), abrió las Jornadas “Palestina: 75 años de ocupación, resistencia y dignidad”, organizadas por el Centro de Cooperación al Desarrollo (CCD) de la Universitat Politècnica de València (UPV). Durante el evento, expertos y periodistas exigieron un alto el fuego inmediato en Gaza y una reconstrucción centrada en la infancia.
Ramos destacó que **la complicidad del Atlántico Norte** es evidente, ya que muchos estados continúan colaborando con Israel a pesar de las obligaciones legales establecidas por la Corte Internacional de Justicia. Según él, cualquier entidad que mantenga relaciones comerciales o diplomáticas con Israel está violando el derecho internacional.
La situación humanitaria en Gaza es crítica
Los datos sobre la situación en Gaza son alarmantes. Hasta el 6 de enero, más de 71.391 personas habían perdido la vida debido a los ataques, con un porcentaje significativo compuesto por mujeres, niños y ancianos. Además, se reportaron 171.279 heridos, muchos con secuelas permanentes. La organización Save The Children informa que el 97% de las escuelas y el 94% de los hospitales han sido dañados o destruidos.
Patricia Simón, periodista especializada en crisis humanitarias, subrayó que **la impunidad israelí** ha sido posible gracias a gobiernos occidentales de diferentes ideologías políticas. “La Unión Europea sigue siendo hoy el principal socio comercial de Israel”, afirmó Simón, quien también hizo hincapié en la necesidad urgente de poner fin al comercio de armas.
El genocidio no cesa
A pesar del “insuficiente e incumplido” alto el fuego declarado anteriormente, **el genocidio continúa**. Desde su implementación, 483 personas han sido asesinadas y 922 heridas. Ignacio Gay, presidente en la Comunidad Valenciana de Amnistía Internacional, acusó a Israel de imponer condiciones que llevan a la muerte lenta de los palestinos en Gaza mediante restricciones severas a suministros esenciales.
La situación es desesperante: entre el 90% y el 96% del agua no es potable y muchas familias deben preparar sus alimentos quemando basura. Las organizaciones humanitarias enfrentan constantes obstáculos para operar en la región. María Zarauza, representante de UNRWA, explicó que actualmente no pueden introducir ayuda directamente debido a las restricciones impuestas por Israel.
Economía del genocidio y derechos humanos
Noor Amar Lamarty, activista jurídica experta en género en contextos islámicos, advirtió sobre cómo **se están afinando los métodos de aniquilación**. Criticó lo que denominó “economía de la muerte”, donde algunos sostienen que para vivir en paz otros deben vivir amenazados. “Los derechos humanos no son solo para quienes nos gustan”, enfatizó Lamarty.
Por su parte, Javier Valenzuela, corresponsal durante décadas en Oriente Próximo para El País, expresó su preocupación por cómo “las víctimas pueden ser los próximos verdugos”. Recordó que este conflicto tiene raíces profundas que se remontan a antes del actual estallido violento.
Un infanticidio devastador
Las cifras son escalofriantes: más de 20.000 niños han sido asesinados desde el inicio del conflicto; además, miles siguen desaparecidos bajo los escombros. Save The Children informó que alrededor del 77% de las personas sufren inseguridad alimentaria severa y más de 625.000 niños han estado fuera del sistema educativo durante más de dos años.
A medida que se agrava esta crisis humanitaria en Gaza, también se olvida la situación crítica en Cisjordania. Amnistía Internacional denuncia un aumento alarmante en las operaciones militares israelíes y ataques por parte de colonos que han resultado en más de mil palestinos asesinados desde octubre pasado.
La rendición de cuentas es crucial
A medida que avanza esta tragedia humana surge una pregunta inquietante: ¿quedará todo esto sin consecuencias? Sin rendición de cuentas no habrá justicia ni paz duradera. Ignacio Gay subrayó que cualquier plan para resolver el conflicto debe incluir justicia para los palestinos y un compromiso real por parte del pueblo palestino.
Finalmente, Ignacio Álvarez presentó una encuesta preocupante: un 82% de los judíos israelíes apoyan la limpieza étnica en Gaza. Esta reveladora estadística refleja una realidad inquietante sobre las actitudes hacia la población palestina tanto dentro como fuera del territorio ocupado.