La Academia Nacional de Ingeniería (NAE) ha reconocido a T. Alan Hatton, profesor de Práctica en Ingeniería Química del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), con el prestigioso Premio Bernard M. Gordon por Innovación en la Educación en Ingeniería y Tecnología 2026. Este galardón destaca su liderazgo transformador al frente de la Escuela de Práctica de Ingeniería Química David H. Koch, donde ha promovido un modelo educativo inmersivo e integrado con la industria que ha formado a miles de líderes en ingeniería, fortaleciendo así la competitividad tecnológica y la preparación laboral en Estados Unidos.
El Premio Gordon se otorga anualmente y está destinado a reconocer “nuevas modalidades y experimentos en educación que desarrollan líderes efectivos en ingeniería”. Este premio incluye una dotación económica de 500,000 dólares, distribuidos entre el galardonado y su institución para apoyar las innovaciones reconocidas.
Un legado de innovación educativa
“A medida que los desafíos en ingeniería se vuelven más complejos e interdisciplinarios, la educación debe evolucionar junto a ellos”, afirma Paula Hammond, profesora del Instituto y decana de la Escuela de Ingeniería. “Bajo el liderazgo de Alan, la Escuela de Práctica ha demostrado cómo se pueden integrar académicos rigurosos, problemas industriales reales y responsabilidad estudiantil en una experiencia educativa poderosa y adaptable. Su trabajo ofrece un modelo convincente para el futuro de la educación en ingeniería.”
Hatton dirigió la Escuela de Práctica durante 36 años, desde 1989 hasta su jubilación en 2025. Al asumir el cargo, el programa colaboraba con un número limitado de empresas anfitrionas, principalmente dentro de industrias químicas tradicionales. Con el tiempo, Hatton transformó el alcance y la estructura del programa, permitiendo su operación a nivel internacional y ofreciendo a los estudiantes exposición a diversas tecnologías y culturas organizacionales.
“La Escuela de Práctica en Ingeniería Química del MIT representa un nivel de aprendizaje experiencial que pocos programas pueden igualar”, señala Kristala L. J. Prather, profesora Arthur D. Little y jefa del Departamento de Ingeniería Química. “Este reconocimiento refleja no solo las extraordinarias contribuciones personales de Alan, sino también el valor perdurable de un programa que prepara a los estudiantes para generar impacto desde su primer día como ingenieros.”
Estrategias adaptativas para un futuro prometedor
El enfoque central del trabajo de Hatton fue una estrategia deliberada de adaptabilidad. Introdujo un modelo donde nuevas empresas son reclutadas regularmente como anfitrionas para la Escuela de Práctica, ampliando así la participación mientras se mantiene alineado con las necesidades emergentes del sector industrial. Además, fortaleció la preparación previa al ingreso al mercado laboral mediante el lanzamiento de un curso intensivo sobre gestión de proyectos durante el Periodo de Actividades Independientes (IAP) del MIT —una formación que se ha convertido en fundamental para los estudiantes que ingresan a entornos industriales complejos y basados en equipos.
Esta visión proactiva es compartida por los actuales líderes del programa. Fikile Brushett, profesor Ralph Landau y director del programa, enfatiza que el legado de Hatton no es estático: “Alan siempre posicionó a la Escuela de Práctica para responder al cambio —ya sea en tecnología, expectativas industriales o prácticas educativas”, afirma Brushett. “El Premio Gordon brinda una oportunidad para evolucionar aún más el programa mientras nos mantenemos fieles a sus principios fundamentales: inmersión, rigor y asociación.”
En reconocimiento al servicio prestado por Hatton, el departamento estableció el Fondo T. Alan Hatton en otoño de 2025 con apoyo de exalumnos de la Escuela de Práctica. Este fondo está dedicado a ayudar a lanzar nuevas estaciones para la Escuela, reduciendo barreras para socios emergentes y manteniendo la capacidad del programa para interactuar con una amplia variedad de industrias.
Aprendizaje práctico con resultados tangibles
El impacto del programa va más allá del aula tradicional. Los equipos estudiantiles están integrados directamente dentro de organizaciones anfitrionas —frecuentemente en plantas manufactureras o centros de investigación— donde abordan problemas técnicos abiertos bajo restricciones operativas reales. Los patrocinadores suelen citar resultados tangibles derivados de estos proyectos, incluyendo mejoras en procesos, reducción costos y nuevas direcciones técnicas informadas por análisis al nivel del MIT.
A través esta experiencia única, los estudiantes obtienen algo difícilmente replicable en entornos académicos convencionales: responsabilidad sostenida sobre trabajos complejos, interacción directa con profesionales del sector e innumerables oportunidades para presentar, defender y perfeccionar sus ideas. El resultado es un entorno formativo que refleja estrechamente la práctica profesional ingenieril mientras conserva la profundidad reflexiva propia del ámbito académico.
Cien años reinventándose constantemente
Fundada en 1916 para complementar la instrucción teórica con experiencia industrial práctica —una idea poco convencional entonces— la Escuela ha perdurado más allá del siglo y continúa reinventándose constantemente; expandiéndose mucho más allá del enfoque inicial hacia manufactura química regional.
Hoy día, los estudiantes trabajan con empresas globales en sectores como farmacéuticas, producción alimentaria, energía, materiales avanzados, software y finanzas. La Escuela sigue siendo una característica definitoria dentro del posgrado del Departamento de Ingeniería Química del MIT, vinculando fortalezas investigativas con las demandas prácticas del sector industrial.
La participación en este programa es obligatoria para los estudiantes que cursan Maestría en Ciencias Prácticas (MSCEP) o Doctorado/ScD (CEP). Tras completar sus cursos académicos, los alumnos asisten a dos estaciones fuera del campus durante dos meses cada una; formando equipos que trabajan durante un mes completo sobre proyectos específicos culminando con presentaciones formales ante las organizaciones anfitrionas.
T. Alan Hatton, quien obtuvo sus títulos BS y MS en ingeniería química por la Universidad de Natal en Sudáfrica antes pasar tres años como investigador en el Consejo para Investigación Científica e Industrial en Pretoria; luego completó su doctorado en Wisconsin-Madison antes incorporarse al MIT como profesor asistente desde 1982.
Aportes significativos al ámbito educativo e industrial
A lo largo su carrera académica Hatton extendió el modelo escolar más allá del campus mediante su participación activa tanto en iniciativas internacionales como Singapore–MIT Alliance for Research and Technology como Cambridge–MIT Institute; contribuyendo así al desarrollo educativo basado en prácticas alrededor del mundo. También fue co-director dentro MIT Energy Initiative’s Low-Carbon Energy Center enfocado captura/utilización/almacenamiento carbono.
Aparte su liderazgo educativo Hatton ha realizado aportes significativos hacia comunidad ingenieril global; presidido conferencias nacionales/internacionales sobre coloides/procesos separación además impartido numerosas conferencias magistrales alrededor planeta.
T. Alan Hatton recibirá formalmente el Premio Bernard M. Gordon durante una ceremonia organizada por NAE en MIT el próximo 30 abril.