El cuerpo como tecnología viva y espacio de disputa
El arte se asumió como práctica de resistencia y cuidado frente a la mercantilización de la vida y la digitalidad.
Reflexiones sobre el Cuerpo y la Tecnología en la UAM
En un contexto donde la danza, la dramaturgia y las artes digitales convergen, el conversatorio Tecnologías Encarnadas, Ancestralidades Futuristas propuso una nueva forma de entender el cuerpo. Este evento buscó replantear la idea del cuerpo no como un límite, sino como una interfaz viva que entrelaza memoria, comunidad y técnica para imaginar horizontes alternativos.
Durante el diálogo surgió una pregunta crucial: ¿qué tipo de mundo estamos diseñando? ¿Uno basado en la conquista o en la simbiogénesis? Las intervenciones apuntaron hacia una ética compartida. En un entorno donde la industria busca codificar y mercantilizar el cuerpo, el arte se erige como un espacio de resistencia, cuidado y reflexión colectiva.
La actividad tuvo lugar en el Centro Cultural y Académico (CCA) Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), dentro del marco del Encuentro Universitario Internacional: Cuerpo y Tecnología. Este evento reunió a creadoras e investigadoras cuyas prácticas artísticas cuestionan las fronteras entre el entorno, la condición humana y el desarrollo tecnológico desde perspectivas críticas.
Ponencias Destacadas en el Conversatorio
Moderado por Raúl Mendoza Rosas, encargado del CCA, el conversatorio contó con las intervenciones de figuras destacadas como la doctora Fernanda del Monte Martínez, dramaturga e investigadora; la maestra Alejandra Aidé Espinosa Vázquez, docente e investigadora de la Escuela Nacional de Danza Folklórica del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura; y la maestra Rebeca Sánchez Aguilar, responsable de programas inter y transdisciplinarios en el Centro Nacional de las Artes.
Las participantes coincidieron en un punto esencial: la tecnología no es un elemento externo al organismo, sino que es una condición histórica, cultural y política que lo atraviesa. Esta perspectiva desafía nociones modernas que separan naturaleza y técnica. Con referencias a pensadores como Donna Haraway y Homi K. Bhabha, se exploró cómo entender el entorno natural como una construcción cultural.
A partir de esta visión, se propuso superar el uso instrumental de la tecnología para integrar procesos que amplíen nuestra comprensión sobre lo humano. Espinosa Vázquez destacó que concebir la tecnología como una herramienta externa resulta limitado; ha modificado al cuerpo a lo largo del tiempo, mientras que este también transforma a su vez a la tecnología al apropiarse de ella.
Cuerpos en Diálogo con Tecnologías Ancestrales
Del Monte Martínez sugirió revisar los marcos conceptuales sobre corporalidad, entorno y técnica. Desde su enfoque en dramaturgia y teoría crítica, abogó por abandonar lógicas dicotómicas como cuerpo/mente o humano/naturaleza para adoptar una visión simbiótica.
Bajo esta óptica, elementos como el lenguaje, los sueños y la cognición pueden ser entendidos también como tecnologías. Así, las prótesis digitales no son anomalías sino manifestaciones del mundo contemporáneo. El desafío político del arte radica en abrir espacios ante modelos dominantes de digitalidad donde tiempo, memoria y cuerpo expandido puedan encontrar nuevos significados.
Sánchez Aguilar centró su intervención en las dimensiones comunitarias y territoriales de las tecnologías vinculadas a danzas populares y culturas originarias. Desde su experiencia colaborativa, afirmó que las herramientas digitales tienen un papel simbólico crucial para reconstruir territorios y fortalecer vínculos incluso a distancia.
Ancestralidad Activa para Futuros Tecnológicos Justos
A través de bases de datos que no borran lo ancestral, diversas comunidades han reactivado prácticas actuales donde el desarrollo tecnológico actúa como mediador de memoria viva. El conversatorio Tecnologías Encarnadas, Ancestralidades Futuristas subrayó que lo ancestral no es solo un recurso estético pasado; es un saber activo capaz de guiar futuros tecnológicos con justicia social.
En este cruce entre cuerpo, memoria y máquina, el arte no busca apelar a la nostalgia; más bien abre posibilidades para imaginar nuevas formas de habitar el mundo tanto dentro como fuera de las pantallas.