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Iniciativa en Manizales transforma vidas de niños a través de tecnología
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Iniciativa en Manizales transforma vidas de niños a través de tecnología

Por Gonzalo Gómez-del Estal
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gonzaloiymagazinees/7/7/18
jueves 19 de marzo de 2026, 22:36h

Chispas de Esperanza transforma la vida de niños en Manizales, enseñando electrónica y programación para alejarlos de la violencia y abrirles oportunidades educativas. Nueve participantes ya ingresaron a la universidad.

En el barrio Solferino, ubicado en la comuna Ciudadela del Norte de Manizales, donde muchos niños enfrentan el desafío del consumo de drogas, ha surgido una iniciativa comunitaria que busca transformar sus vidas. Lo que comenzó como encuentros informales en un parque ha evolucionado hacia Chispas de Esperanza, un proyecto que enseña electrónica y programación, brindando a los jóvenes la oportunidad de alejarse de la violencia y soñar con un futuro universitario. Hasta ahora, decenas de niños han participado y al menos nueve han logrado ingresar a la educación superior.

Un Proyecto Nacido del Compromiso Social

La idea detrás de esta iniciativa se gestó en 2016, cuando John Nelson Cardona González, ingeniero electrónico graduado de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), observó cómo la violencia y el consumo de sustancias afectaban a muchos jóvenes del sector. “Muchos de los pelados que murieron en esa época eran amigos míos. Entonces empecé a pensar cómo podíamos cuidar a los niños para que no siguieran ese mismo camino”, recuerda Cardona.

El consumo de drogas suele comenzar en la adolescencia. Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, aproximadamente el 5,3% de los jóvenes entre 15 y 16 años consumió cannabis en el último año, una tendencia alarmante también presente en Colombia. Un estudio del Ministerio de Justicia revela que más de 3 millones de personas han probado sustancias psicoactivas en el país, con una prevalencia notable entre los adolescentes: el 11,8% ha consumido alguna vez, mientras que al 25,1% les han ofrecido estas sustancias.

Tecnología como Herramienta Transformadora

El programa Chispas de Esperanza tiene una duración de cuatro años, durante los cuales los participantes asisten semanalmente a sesiones formativas. Actualmente, son 32 niños organizados en dos grupos. A lo largo del proceso, aprenden desde conceptos básicos sobre electrónica —como circuitos en serie y paralelo— hasta programación y desarrollo de pequeños proyectos automatizados que les permiten comprender mejor la tecnología que utilizan diariamente.

“Queremos que comprendan que lo que parece automático tiene un funcionamiento detrás, y que ellos también pueden construirlo”, explica Lucas David Díaz Moncada, estudiante de Ciencias de la Computación y formador del programa. Junto a él está Juan Fernando Montoya Ortiz, estudiante de Ingeniería Eléctrica en la UNAL Sede Manizales, quien colabora en las sesiones técnicas.

Desarrollo Emocional y Proyección Social

Aparte del enfoque científico, el proyecto incluye un componente social centrado en el desarrollo emocional. En las primeras etapas se trabaja el reconocimiento de emociones como la frustración o tristeza; posteriormente se reflexiona sobre su proyecto vital y su rol dentro de la comunidad. La trabajadora social Érika Ríos Jiménez, coordinadora del área social del proyecto, subraya la importancia de este acompañamiento ante entornos marcados por violencia o consumo.

"Son contextos donde la rabia aparece con frecuencia; queremos crear un espacio seguro donde los niños puedan expresar lo que sienten", señala Ríos Jiménez.

Un logro significativo es que algunos exalumnos han regresado como formadores. Lucas David es un ejemplo claro: inició su trayectoria como estudiante cuando el proyecto apenas comenzaba y ahora guía a nuevas generaciones. “Chispas de Esperanza nos enseñó que el mundo no termina en el barrio; nos mostró que existen universidades y oportunidades a las cuales podemos acceder”, destaca.

Apertura hacia Nuevas Oportunidades Educativas

Hasta ahora, nueve participantes han ingresado a instituciones educativas superiores en áreas relacionadas con ingeniería y trabajo social. Además, cerca de diez estudiantes universitarios han colaborado como voluntarios o formadores dentro del programa.

Chispas de Esperanza cuenta actualmente con espacios tipo makerspace: un laboratorio electrónico, un área dedicada al reciclaje tecnológico y un invernadero inteligente en desarrollo. Aquí los niños no solo aprenden sino también experimentan soluciones reales mediante sensores y programación para controlar variables como luz o riego.

"El propósito sigue siendo claro: nuestro sueño es que los niños puedan imaginar un futuro distinto al que muchas veces les muestra su entorno", concluye Cardona.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
5,3% Porcentaje de jóvenes de 15 a 16 años que consumió cannabis en el último año.
Más de 3 millones Personas en Colombia que han probado sustancias psicoactivas.
11,8% Porcentaje de adolescentes entre 12 y 18 años que ha consumido sustancias psicoactivas.
25,1% Porcentaje de adolescentes que ha recibido ofertas para consumir sustancias psicoactivas.
9 Número de participantes que han ingresado a la educación superior.
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