Juan Carlos Aonso, sacerdote salesiano y ganador del VIII Premio de Ensayo Teológico Joven PPC por su obra Todos, todos, ¿todos? El racismo como problema teológico, ha sido el protagonista de un seminario celebrado en el CEU de Castellón. Este evento se enmarca dentro de las actividades organizadas por la cátedra Joseph Ratzinger de la universidad.
El título de su ensayo se inspira en las palabras del Papa Francisco: “Todos, todos, todos”, pronunciadas durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Lisboa. Aonso destaca que esta frase aboga por una Iglesia inclusiva, que no discrimina a nadie por su origen o bagaje cultural. Al respecto, comenta: “Estuve allí y recuerdo aquel momento con cariño”, refiriéndose a la repercusión que tuvo esa afirmación en redes sociales y medios de comunicación.
Racismo como desafío teológico
Aonso ha estado investigando la postura de la Iglesia Católica frente al racismo y cómo este fenómeno ha aparecido a lo largo de la historia bajo diferentes nombres: discriminación, pureza de sangre, entre otros. Según él,
“Para justificar el racismo se ha usado a veces la tradición local, otras veces la ciencia y también la teología”
.
El sacerdote explica que el reto consiste en analizar estos fenómenos diversos e identificar una raíz común. Además, plantea qué respuestas han dado los teólogos y santos a este problema. En su opinión, el Evangelio es claro respecto al racismo: “Dios quiere que todos los hombres y mujeres se salven”. Esto significa que en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, hay espacio para todos.
La práctica cristiana ante el racismo
A pesar de esta claridad evangélica, Aonso reconoce que los textos bíblicos pueden ser interpretados de diversas maneras. Por ejemplo, menciona episodios donde Jesús parece priorizar a ciertos grupos sobre otros. Sin embargo, resalta que esto no debe llevar a malentendidos sobre el mensaje inclusivo del cristianismo.
En cuanto a cómo debería responder la Iglesia a este problema persistente del racismo, Aonso enfatiza: “No volvamos a caer nunca más”. La tentación del racismo ha estado presente a lo largo de los siglos y ha tenido consecuencias desastrosas.
Cambio social y discurso racista
Aonso también reflexiona sobre el actual clima social respecto al racismo y el rechazo hacia los migrantes. Observa una discrepancia entre el discurso público y las acciones individuales:
“A menudo los argumentos racistas se escuchan con más frecuencia que antes”
. Sin embargo, muchos individuos actúan con amabilidad hacia los migrantes cuando interactúan con ellos personalmente.
Aunque algunos sugieren que quienes sostienen creencias racistas deberían actuar en consecuencia, Aonso propone un enfoque diferente: buscar un discurso que apoye las prácticas compasivas ya existentes en la sociedad. Su mensaje final se alinea con uno de los principios fundamentales del cristianismo: amar al prójimo sin distinción alguna.