En los últimos días, el término “Superniño” ha captado la atención pública, aunque carece de respaldo científico. A pesar de ello, datos recientes indican que el océano Pacífico tropical, incluyendo la región cercana a Colombia, se encuentra en condiciones neutrales. Esto significa que actualmente no hay un evento de El Niño activo. Sin embargo, expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) advierten sobre la alta probabilidad de que este fenómeno se desarrolle entre mayo y junio, lo que requiere una preparación anticipada por parte del país.
Entendiendo el fenómeno El Niño
El fenómeno conocido como El Niño ocurre cuando las aguas del océano Pacífico tropical experimentan un calentamiento anómalo durante varios meses. Este cambio altera la circulación atmosférica y provoca variaciones en los patrones de lluvia y temperatura a nivel global. En Colombia, esto generalmente se traduce en una disminución de las lluvias y un aumento de las temperaturas, lo que tiene repercusiones significativas en el caudal de ríos y embalses —vitales para la generación de energía hidroeléctrica— así como en el abastecimiento de agua potable y en sectores como la agricultura.
La profesora Yuley Cardona, especialista en Ciencias de la Tierra y Atmosféricas en la UNAL Sede Medellín, explica que aunque se han registrado anomalías térmicas en la región costera cercana a Perú, donde se ha detectado un aumento de 1 °C —superior al umbral crítico de 0,5 °C—, estas condiciones deben mantenerse durante al menos tres meses para declarar oficialmente un evento de El Niño.
Preparativos ante posibles impactos
A medida que se acerca la posibilidad del fenómeno, surge la preocupación por sus efectos adversos. La reducción en las precipitaciones puede comprometer tanto la generación eléctrica como el suministro de agua potable. En el ámbito agrícola, la falta de humedad afecta negativamente los cultivos y aumenta el riesgo de pérdidas. Además, las altas temperaturas favorecen sequías e incendios forestales; incluso en las zonas costeras del Pacífico podría haber un aumento temporal del nivel del mar con potenciales inundaciones.
El profesor Óscar Mesa también destaca que mediante medidas voluntarias para el ahorro de agua es posible reducir significativamente la demanda sin afectar el bienestar general. Ejemplos históricos como los casos de California (2000-2001) y Brasil (2001-2002) muestran que se logró disminuir el consumo hasta un 25%. En Bogotá, durante crisis previas, se evidenció que racionalizar el uso del agua puede generar resultados positivos.
Efectos en salud pública
No solo los recursos hídricos y energéticos son afectados por El Niño; también existen implicaciones directas sobre la salud pública. El incremento en las temperaturas y los cambios en los patrones pluviales crean condiciones propicias para la proliferación de mosquitos portadores de enfermedades como malaria, dengue, zika y chikunguña.
Investigaciones lideradas por el profesor Germán Poveda han demostrado que los eventos relacionados con El Niño coinciden con aumentos significativos en los casos de malaria. En 2024 se registraron aproximadamente 178.000 casos en Colombia, lo que representa un incremento cercano al 21 % respecto al año anterior. Las altas temperaturas aceleran el ciclo vital del parásito dentro del mosquito y aumentan su frecuencia de picadura. Por otro lado, una menor cantidad de lluvias genera criaderos a partir del agua estancada.
Urgencia por actuar
A pesar del conocimiento acumulado sobre estos fenómenos climáticos y sus consecuencias sanitarias, el país sigue reaccionando tarde ante estas situaciones. Integrar pronósticos climáticos con estrategias preventivas en salud pública podría facilitar acciones como campañas contra vectores o distribución temprana de medicamentos a comunidades vulnerables.
El profesor José Daniel Pabón advierte sobre una clara transición hacia condiciones cálidas en el océano Pacífico tras un periodo reciente marcado por La Niña. Los sistemas actuales sugieren un posible evento de El Niño hacia mediados del año 2026, extendiéndose hasta inicios de 2027. No obstante, enfatiza que más allá del debate sobre su intensidad o impacto catastrófico potencial, es crucial prepararse desde las bases territoriales y productivas para mitigar sus efectos negativos.
Por ahora, los centros especializados aún no determinan su magnitud debido a la complejidad involucrada; por ello es fundamental seguir atentamente los reportes oficiales emitidos por el Comité Nacional para el Estudio del Fenómeno de El Niño.
Preguntas sobre la noticia
¿Qué es el fenómeno de El Niño y cómo afecta a Colombia?
El Niño es un fenómeno climático que ocurre cuando las aguas del océano Pacífico tropical se calientan por encima de lo normal, alterando la circulación atmosférica. En Colombia, esto suele resultar en menos lluvias y más calor, afectando la generación de energía hidroeléctrica y el abastecimiento de agua potable.
¿Cuáles son las recomendaciones para prepararse ante un posible evento de El Niño?
Se sugiere implementar medidas de ahorro voluntario en el consumo de agua y energía, así como garantizar el mantenimiento de plantas térmicas y fomentar la autogeneración de energía. También es crucial diseñar campañas efectivas para sensibilizar a la población sobre la importancia del ahorro.
¿Qué impactos en salud se pueden esperar durante un evento de El Niño?
El aumento de temperaturas y cambios en las lluvias pueden favorecer la proliferación de mosquitos que transmiten enfermedades como malaria, dengue, zika y chikunguña. Es importante anticipar estos brotes mediante campañas preventivas y sistemas de alerta temprana.