Durante años hemos repetido que la inteligencia artificial iba a cambiar el mercado laboral. Pues bien, ya lo está haciendo. Y la pregunta importante no es si la IA va a formar parte de nuestra vida profesional, sino quién estará preparado para entenderla, utilizarla y aplicarla con responsabilidad. Porque una cosa es hablar de IA en abstracto y otra muy distinta es formar a jóvenes capaces de convertirla en proyectos útiles.
Samsung Electronics Iberia y la Universidad Politécnica de Madrid acaban de celebrar en el Paraninfo del Rectorado de la UPM la ceremonia de entrega de diplomas de una nueva promoción de Samsung Innovation Campus, el programa global de Ciudadanía Corporativa de Samsung orientado a impulsar la empleabilidad y el desarrollo de competencias tecnológicas. En esta edición se han graduado 54 alumnos: 37 en los cursos de Programación para Inteligencia Artificial y 17 en el programa especializado en Inteligencia Artificial.
El dato puede parecer pequeño frente a los grandes titulares tecnológicos, pero es profundamente relevante. Porque el gran reto de la IA no se resolverá solo con grandes inversiones, modelos cada vez más potentes o empresas anunciando herramientas milagrosas. Se resolverá, sobre todo, formando personas capaces de entender cómo funciona esta tecnología y cómo puede aplicarse a problemas reales.
El curso de Programación para Inteligencia Artificial ha permitido a los alumnos adquirir habilidades clave en programación, mientras que el programa especializado ha profundizado en áreas como Machine Learning, procesamiento del lenguaje natural, redes neuronales y Deep Learning. Es decir, no hablamos de una formación superficial para aprender a usar una aplicación, sino de una aproximación técnica a algunas de las disciplinas que están definiendo el presente y el futuro del empleo digital.
Miguel Ángel Ruiz, Head of Brand & Innovation de Samsung Electronics Iberia, lo expresó durante el acto con una idea que debería guiar buena parte del debate tecnológico: la tecnología solo tiene sentido cuando ayuda a las personas a avanzar. En su visión, Samsung Innovation Campus nace precisamente para acercar la formación en inteligencia artificial a los jóvenes, mejorar su empleabilidad y ofrecerles herramientas para participar activamente en la transformación digital.
La Universidad Politécnica de Madrid aporta, además, el contexto académico necesario para que esta formación no se quede únicamente en capacitación técnica. Marta Cordero, vicerrectora de Formación Permanente de la UPM, recordó que el futuro de la IA no lo decidirán solo las máquinas, sino las personas que las diseñan, entrenan y utilizan. Y ahí está una de las claves: la IA necesita talento, pero también criterio, ética y responsabilidad.
Uno de los elementos más interesantes del programa es su conexión con proyectos de impacto social. Los alumnos que han completado el itinerario de Inteligencia Artificial participarán con sus propuestas en los II Premios Nacionales de Inteligencia Artificial de Samsung, que se fallarán en septiembre en Madrid durante el III Samsung Innovation Campus Summit: AI for a Better World. Esta edición incorporará, además, una nueva categoría desarrollada junto al Comité Paralímpico Español, centrada en retos vinculados al deporte paralímpico, la accesibilidad y la inclusión.
Este punto importa especialmente. Porque si la IA solo sirve para vender más, automatizar tareas o hacer más eficientes los procesos de siempre, se quedará corta. Su verdadero potencial aparece cuando se orienta a resolver problemas concretos: anticipar riesgos, mejorar la accesibilidad, apoyar la inclusión, proteger la seguridad o ampliar oportunidades.
La experiencia de la edición anterior demuestra que ese camino es posible. Nerea Portillo, alumni de la UPM, ganó junto a Mónica Ferrer y Sara Yagüe el primer Premio Nacional de Inteligencia Artificial de Samsung por “Oleaje”, una herramienta basada en IA para la predicción temprana de fenómenos marítimos extremos como los golpes de mar. Según explicó, el proyecto nació en el aula, pero acabó teniendo continuidad real y aplicación práctica.
Esa es quizá la mejor noticia: cuando la formación tecnológica conecta con retos reales, los alumnos dejan de ser simples estudiantes y empiezan a convertirse en creadores de soluciones.
Samsung y la UPM abrirán próximamente una nueva edición de estos programas para jóvenes interesados en formarse en programación e inteligencia artificial. Y la oportunidad llega en un momento clave. El mercado laboral ya está premiando a quienes combinan competencias digitales, pensamiento crítico y capacidad de adaptación.
La IA no va a esperar a que todos estemos preparados. Por eso iniciativas como Samsung Innovation Campus tienen valor: porque no venden humo futurista, sino formación concreta para que más jóvenes puedan participar en la construcción de ese futuro. Y eso, en plena revolución tecnológica, es mucho más importante que cualquier promesa de algoritmo mágico.