Investigadores de la Universidad RWTH Aachen, TU Delft, el Centro Médico Radboud y el Erasmus MC han desarrollado una mochila innovadora que ayuda a las personas con el trastorno del movimiento conocido como ataxia a mantener su equilibrio al caminar. Este avance fue recientemente publicado en la revista npj Robotics.
Un avance significativo para quienes padecen ataxia
Para muchas personas afectadas por la ataxia, poder salir de casa sin un dispositivo de apoyo representa un gran logro. Esta condición afecta la coordinación, convirtiendo actividades cotidianas como caminar, escribir o incluso agarrar objetos en verdaderos desafíos. Sin embargo, los dispositivos de asistencia suelen ser considerados pesados, incómodos e incluso estigmatizantes. Por ello, contar con un dispositivo que mantenga las manos libres y permita mayor libertad de movimiento es un avance notable.
La idea detrás de esta mochila surgió hace más de diez años en TU Delft y Erasmus MC, inspirándose en la ingeniería aeroespacial. Los satélites grandes pueden cambiar su orientación sin ejercer fuerza sobre su entorno. “Utilizamos el mismo efecto giroscópico”, explica la profesora Heike Vallery, directora del Instituto de Control Automático de RWTH. “La mochila contiene ruedas giratorias y un sistema de control avanzado que contrarresta la rotación del torso. Se siente un poco como moverse a través del agua: ralentiza los movimientos del torso, mejora la estabilidad y otorga más tiempo a los usuarios para recuperar su equilibrio.”
Resultados prometedores en pruebas clínicas
Trabajando junto a investigadores como Bram Sterke (Erasmus MC), Katie Poggensee (TU Delft, Erasmus MC) y el médico rehabilitador Jorik Nonnekes (Centro Médico Universitario Radboud), el equipo optimizó la “Gyropack” específicamente para personas con ataxia. Catorce pacientes probaron la mochila durante ejercicios de equilibrio y caminata bajo tres condiciones: sin la mochila, con la mochila encendida y con una versión inactiva donde las ruedas no giraban—una condición placebo diseñada para sentir y sonar igual que el dispositivo activo.
Los resultados indicaron que incluso la mochila inactiva ofrecía ciertos beneficios. “Eso probablemente se debe a que pesa alrededor de seis kilogramos, lo cual ya ayuda a estabilizar el torso”, aclara Nonnekes. “Sin embargo, las mejoras más notables se observaron con la versión activa: los pacientes caminaban visiblemente más estables y podían mantener una trayectoria recta con mucha más facilidad.”
A futuro: mejoras prácticas para uso diario
El equipo de investigación está trabajando en perfeccionar la mochila para hacerla más práctica en la vida cotidiana, enfocándose en reducir su peso y ruido. “El dispositivo aún no está listo para el uso diario,” afirma Vallery, “pero en el futuro podría marcar una diferencia significativa en las vidas de las personas con ataxia.”