La Universidad Autónoma de San Luis Potosí, a través del Jardín Botánico El Izotal, llevó a cabo una interesante plática teórica y práctica titulada “Fibonacci y las cactáceas”. Esta actividad fue dirigida por el Dr. Rafael Alcaraz Barrera, un destacado investigador posdoctoral en el área de Matemáticas del Instituto de Física, quien guió a los asistentes en la exploración de cómo la famosa serie numérica se manifiesta en diversas estructuras vegetales.
El evento se realizó en honor al matemático italiano Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci, y su célebre sucesión, donde cada número es el resultado de la suma de los dos anteriores. Esta serie, ampliamente reconocida, permite obtener el llamado número áureo al dividir términos consecutivos, un concepto que ha fascinado a matemáticos y artistas por igual.
La Sucesión de Fibonacci en la Naturaleza
Dicha sucesión aparece en múltiples manifestaciones naturales: desde el crecimiento de flores como los girasoles hasta la disposición de las espinas en las cactáceas. También se observa en fenómenos naturales que siguen espirales logarítmicas e incluso en aplicaciones tecnológicas, como la organización de datos en los primeros discos duros desarrollados por IBM. Este patrón también se refleja en expresiones artísticas y arquitectónicas.
“Por alguna razón, ese número áureo resulta agradable a la vista humana. Cuando se construye un rectángulo basado en él, puede admirarse en obras como el Partenón o incluso en las tarjetas de crédito; psicológicamente resulta armonioso”, comentó el Dr. Alcaraz Barrera durante su exposición.
Día Internacional de Fibonacci y Actividades Interactivas
El investigador destacó que este domingo 23 de noviembre se conmemora el Día Internacional de Fibonacci. A iniciativa del Dr. Antonio Reyes Agüero, director del Jardín Botánico El Izotal, se decidió organizar esta actividad para mostrar cómo se manifiestan las espirales de la sucesión en el crecimiento de las cactáceas.
Además, un grupo de investigación en matemáticas del Instituto de Física, junto con estudiantes del Posgrado en Ciencias Aplicadas y de la Licenciatura en Matemáticas Aplicadas, instaló un stand con juegos interactivos relacionados con esta disciplina. Estas dinámicas lúdicas atrajeron la atención del público sin necesidad de resolver operaciones complejas.
“Los integrantes del grupo, y especialmente yo mismo, amamos las matemáticas: nos dedicamos a ellas e investigamos porque siguen pareciéndonos fascinantes después de muchos años. Uno de nuestros objetivos es que las personas reconozcan que las matemáticas están presentes en su vida cotidiana, aunque no siempre lo noten; no siempre implican cálculos; también se pueden observar en la naturaleza y son divertidas e interesantes para explorar”, concluyó el Dr. Alcaraz Barrera.