La UNED Cádiz ha llevado a cabo una nueva edición de las jornadas Noviembre Negro, un ciclo que se dedica a la literatura criminal y su vinculación con los cambios sociales. Este año, el enfoque se centró en la evolución del papel de la mujer dentro del género negro, tanto como protagonista y figura representada en la ficción, como en su rol como autora o editora. Las actividades culminaron con la entrega del premio de microrrelato al texto Justicia de saldo, escrito por Nina Vinuesa.
Con el hilo conductor de la redefinición del personaje femenino en la literatura criminal, los ponentes coincidieron en que las mujeres han pasado de ocupar roles secundarios o estereotipados —como femmes fatales, víctimas silenciosas o figuras decorativas— a posiciones centrales como protagonistas, investigadoras, autoras e incluso villanas complejas. La escritora y editora Carmen Moreno destacó que esta evolución es resultado tanto de cambios sociales como del aumento del número de mujeres que escriben, editan y transforman el género desde su interior.
Evolución del papel femenino en la literatura criminal
La discusión también abarcó aspectos judiciales y penitenciarios. La jurista de Instituciones Penitenciarias María Dolores Ferrer ofreció una visión realista sobre los módulos femeninos en prisión, describiendo sus dinámicas, carencias y desafíos específicos que enfrentan, especialmente en centros diseñados históricamente para hombres. Su intervención contrastó realidad y ficción, un tema que fue retomado por el magistrado Javier Gracia Sanz, quien analizó cómo la representación de la mujer delincuente en series y películas tiende a simplificarse o distorsionarse frente a los casos reales que llegan a los juzgados.
Desde el ámbito de la creación literaria, los escritores Alberto Puyana y Hugo Andrés enfatizaron la importancia de construir personajes creíbles y moralmente complejos, capaces de conectar con el lector incluso cuando representan transgresiones o conflictos. Puyana realizó un recorrido por autores del género y sus protagonistas desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, evidenciando cómo el contexto social influye no solo en las tramas sino también en la definición de los personajes principales. Esto subraya la capacidad del género negro para analizar tanto la sociedad como las transgresiones a las convenciones sociales de cada época.
Papel del lenguaje inclusivo en la narrativa contemporánea
Por su parte, la periodista y escritora Aída Agraso defendió una perspectiva de género natural e integrada dentro de la narrativa. En este sentido, resaltó que el uso del lenguaje inclusivo y una caracterización respetuosa de las protagonistas contribuyen a una mayor verosimilitud. Culminó su intervención con un análisis crítico sobre el uso desigual del lenguaje que todavía persiste y reivindicó un feminismo transversal en la literatura.
Entre los temas tratados también se destacó el análisis del microrrelato dentro del género negro, un formato que —según coincidieron los ponentes— requiere un alto nivel de precisión narrativa: contar una historia completa en pocas líneas sin sacrificar tensión ni sorpresa final. Durante las jornadas se llevó a cabo un concurso de microrrelato cuya ganadora fue nuevamente una mujer: Justicia de saldo, obra de Nina Vinuesa, recibió el galardón por su habilidad para condensar una historia poderosa y equilibrada en pocas palabras, fiel al espíritu del género. Este relato fue leído en voz alta ante todos los asistentes.