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Investigadores del MIT analizan la importancia del contexto en la comprensión del lenguaje
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Investigadores del MIT analizan la importancia del contexto en la comprensión del lenguaje

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
miércoles 10 de diciembre de 2025, 10:24h
Última actualización: viernes 12 de diciembre de 2025, 13:09h

Investigadores del MIT identificaron tres habilidades cognitivas clave para entender el significado detrás de las palabras en contexto, destacando la importancia de la pragmática en la comunicación.

En la conversación cotidiana, comprender no solo las palabras que se pronuncian, sino también el contexto en el que se dicen, es fundamental. Por ejemplo, si está lloviendo intensamente y alguien menciona el “hermoso clima”, es necesario reconocer que su comentario es sarcástico para captar su verdadero significado.

Esta habilidad de hacer inferencias sobre lo que realmente quiere decir una persona, cuando no coincide con el sentido literal de sus palabras, se conoce como habilidad pragmática del lenguaje. Esta capacidad abarca no solo la interpretación del sarcasmo, sino también la comprensión de metáforas y mentiras piadosas, entre otras sutilezas conversacionales.

Según Evelina Fedorenko, profesora asociada de ciencias cerebrales y cognitivas en el Instituto McGovern de Investigación Cerebral del MIT, “la pragmática trata de razonar por qué alguien podría decir algo y cuál es el mensaje que intenta transmitir al expresarlo de esta manera”.

Nuevos hallazgos sobre habilidades pragmáticas

Investigaciones recientes realizadas por Fedorenko y su equipo han revelado que estas habilidades pueden agruparse según los tipos de inferencias requeridas. En un estudio con 800 participantes, los investigadores identificaron tres grupos de habilidades pragmáticas basadas en inferencias similares que podrían compartir procesos neuronales subyacentes.

Uno de estos grupos incluye inferencias fundamentadas en nuestro conocimiento sobre convenciones sociales y reglas. Otro depende del entendimiento de cómo funciona el mundo físico, mientras que el último requiere la capacidad de interpretar diferencias en el tono, lo cual puede indicar énfasis o emoción.

El estudio fue liderado por Fedorenko y Edward Gibson, profesor del MIT, y ha sido publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences. Los autores principales son Sammy Floyd, exinvestigador postdoctoral del MIT ahora profesor asistente en Sarah Lawrence College, y Olessia Jouravlev, exinvestigadora postdoctoral del MIT actualmente profesora asociada en Carleton University.

La relevancia del contexto en la comunicación

A lo largo de años de investigación sobre cómo las personas comprenden el lenguaje, se ha puesto énfasis en procesar los significados literales de las palabras y cómo se combinan. Sin embargo, para entender realmente lo que alguien dice, es esencial interpretar esos significados a partir del contexto.

“El lenguaje trata sobre transmitir significados, y eso a menudo requiere tener en cuenta diferentes tipos de información —como el contexto social, visual o el tema presente en la conversación—”, explica Fedorenko.

Por ejemplo, la frase “la gente se está yendo” puede tener diferentes interpretaciones según el contexto. Si es tarde en la noche y alguien pregunta cómo va una fiesta, uno podría responder “la gente se está yendo” para indicar que la fiesta está terminando. Sin embargo, si es temprano y alguien dice “la gente se está yendo”, la implicación podría ser que la fiesta no es muy buena.

Métodos innovadores para estudiar habilidades lingüísticas

Aproximadamente hace diez años, con apoyo del Simons Center for the Social Brain, Fedorenko y Gibson decidieron investigar si era posible distinguir con precisión los tipos de procesamiento involucrados en las habilidades pragmáticas del lenguaje.

Una forma en que los neurocientíficos abordan preguntas como esta es mediante imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI) para escanear los cerebros de los participantes mientras realizan diversas tareas. Esto permite vincular la actividad cerebral en diferentes áreas con funciones específicas. Sin embargo, las tareas diseñadas para este estudio no eran fácilmente realizables dentro del escáner, así que optaron por un enfoque alternativo.

Dicho enfoque implica estudiar un gran número de personas mientras realizan variadas tareas. Este método permite a los investigadores determinar si los mismos procesos cerebrales subyacentes podrían ser responsables del desempeño en distintas tareas.

Estructura del estudio sobre habilidades pragmáticas

Los investigadores reclutaron participantes a través de una plataforma online para realizar tareas que tomaron aproximadamente ocho horas. De este primer grupo de 400 participantes, encontraron que las tareas formaban tres clústeres relacionados con el contexto social, conocimiento general del mundo e intonación. Para validar estos hallazgos, continuaron el estudio con otro grupo adicional de 400 participantes.

Con este segundo grupo confirmaron que las tareas seguían agrupándose en las mismas tres categorías. También comprobaron que diferencias en inteligencia general o capacidad auditiva no afectaban los resultados observados.

En investigaciones futuras esperan utilizar imágenes cerebrales para explorar si los componentes pragmáticos identificados están correlacionados con actividad en diferentes regiones cerebrales. Estudios previos han encontrado que la imagenología cerebral a menudo refleja distinciones identificadas en estudios de diferencias individuales.

Perspectivas futuras sobre investigación lingüística

Dichos tests también podrían aplicarse al estudio de personas con autismo, quienes a veces enfrentan dificultades para comprender ciertas señales sociales. Estas investigaciones podrían determinar más precisamente la naturaleza y extensión de estas dificultades. Otra posibilidad sería estudiar personas criadas en culturas distintas donde pueden existir normas diferentes sobre hablar directa o indirectamente.

“En ruso, mi lengua materna, las personas son más directas. Quizás haya diferencias en cómo los hablantes nativos del ruso procesan solicitudes indirectas comparado con hablantes del inglés,” comenta Jouravlev.

Este trabajo ha sido financiado por el Simons Center for the Social Brain del MIT, así como por los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación Nacional de Ciencias.

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