La Universidad de Córdoba (UCO) ha sido el escenario de una jornada dedicada a la importancia de la vigilancia cinegética en el control temprano de enfermedades emergentes en la fauna. Este evento fue inaugurado por el vicerrector de Formación Continua, Empleabilidad y Emprendimiento, Antonio Arenas, junto a la directora de ENZOEM, Mª Ángeles Risalde, y el coordinador del GISAZ, Ignacio García. Durante sus intervenciones, se destacó la necesidad de fortalecer la colaboración entre el ámbito científico, las administraciones públicas y el colectivo cinegético en temas relacionados con la sanidad animal y la salud pública.
El catedrático de Enfermedades Infecciosas de la UCO, Antonio Arenas, ofreció la primera ponencia técnica donde abordó el reconocimiento y control de enfermedades emergentes en la fauna silvestre. En particular, se centró en dos enfermedades que están generando gran preocupación: la influenza aviar y la peste porcina africana. Arenas subrayó el impacto sanitario, económico y ecológico que estas patologías pueden tener, enfatizando la urgencia de establecer sistemas de alerta temprana basados en una vigilancia efectiva del medio natural.
Colaboración entre cazadores y científicos para un mejor control sanitario
A continuación, Leonor Camacho, veterinaria del Programa de Vigilancia Epidemiológica de la Fauna Silvestre en Andalucía (PVE), presentó los hitos más relevantes del programa. Detalló su estructura y objetivos, así como los resultados obtenidos hasta ahora. Un aspecto clave resaltado fue el papel fundamental que desempeñan los cazadores en la notificación de hallazgos y obtención de muestras necesarias para el seguimiento de enfermedades.
Por su parte, Ignacio García, catedrático de Sanidad Animal en la UCO, expuso medidas prácticas de bioseguridad dirigidas a cazadores. Durante su intervención, se brindaron recomendaciones aplicables durante las actividades cinegéticas para minimizar el riesgo de diseminación de patógenos entre animales silvestres y explotaciones ganaderas.
Enfermedades endémicas y vigilancia continua
Juan Ramón Villegas, jefe del Servicio de Agricultura, Ganadería e Industria de la Consejería correspondiente, abordó cuestiones críticas sobre sanidad animal en especies cinegéticas. Se centró en enfermedades endémicas persistentes como la tuberculosis o la lengua azul, enfatizando que es vital mantener una vigilancia constante más allá de las crisis sanitarias puntuales.
La jornada culminó con una mesa redonda titulada ‘La importancia de los cazadores en la epidemiovigilancia’, moderada por el gestor cinegético Francisco Beltrán. En este debate participaron destacados representantes del sector cinegético y administrativo. Se evidenció un consenso sobre el papel estratégico del cazador como colaborador esencial para las administraciones y observador privilegiado del estado sanitario de la fauna silvestre.
Conclusiones clave sobre vigilancia cinegética
Entre las conclusiones más relevantes que surgieron del encuentro se destaca que el cazador es una figura crucial en la gestión sanitaria de las especies cinegéticas. Actúa como observador directo del estado sanitario de la fauna silvestre, contribuyendo significativamente a la detección precoz de enfermedades.
Además, se subrayó que es imprescindible proporcionar formación específica al colectivo cinegético para asegurar una vigilancia sanitaria eficaz. Esta formación debe incluir aspectos relacionados con identificación de signos patológicos, bioseguridad y comunicación con las administraciones.
Finalmente, se concluyó que las estrategias de bioseguridad deben integrar activamente al cazador. Su implicación es fundamental para prevenir la diseminación de agentes patógenos entre fauna silvestre, ganadería y personas. La situación actual marcada por enfermedades como la peste porcina africana refuerza aún más esta necesidad.