Una reciente investigación ha revolucionado la comprensión del papel de los neutrófilos, células clave del sistema inmunitario, en el contexto de la salud y la enfermedad. Este estudio, que integra hallazgos sobre cáncer, inflamación e inmunología de sistemas, abre nuevas perspectivas para el desarrollo de estrategias terapéuticas innovadoras dirigidas a la disfunción inmunitaria.
Los neutrófilos son reconocidos como las células más abundantes del sistema inmunológico y son las primeras en responder ante infecciones o lesiones. Según Iván Ballesteros, profesor del Departamento de Neurociencia y Ciencias Biomédicas de la UC3M e investigador del CNIC, “no solo combaten patógenos, sino que también participan en la reparación de tejidos y en la formación de vasos sanguíneos”. Para entender su funcionamiento, es esencial estudiarlos como un conjunto, similar a un hormiguero, donde cada célula tiene un papel específico dentro de una comunidad organizada.
A pesar de que tradicionalmente se ha considerado a los neutrófilos como células con vida corta y especializadas en eliminar patógenos rápidamente, los autores del estudio sugieren que poseen una notable capacidad para adaptarse a diferentes tejidos y contextos. Además, participan en procesos como la inflamación estéril y el cáncer, mostrando comportamientos colectivos coordinados que son comparables a otros sistemas biológicos.
Nuevas Perspectivas Terapéuticas Basadas en Neutrófilos
Este nuevo marco conceptual permite reinterpretar el papel de los neutrófilos en diversas enfermedades, desde el cáncer hasta patologías inflamatorias o autoinmunes. Podría abrir vías terapéuticas novedosas enfocadas en modular tanto su producción como su programación funcional. Andrés Hidalgo, investigador del CNIC y colaborador del estudio, enfatiza que “los neutrófilos no son meros ejecutores de respuestas inmunes inmediatas; son un sistema altamente organizado y con memoria cuyo potencial terapéutico aún no se ha explotado completamente”.
La investigación propone que los neutrófilos están organizados en dos compartimentos funcionales interconectados: uno “granulopoyético”, ubicado principalmente en la médula ósea y encargado de su producción; y otro “maduro”, compuesto por células diferenciadas que circulan por sangre y tejidos. Esta estructura permite al sistema responder rápidamente a agresiones locales mientras mantiene una memoria sobre exposiciones previas.
El modelo presentado explica cómo los neutrófilos pueden mostrar una gran diversidad funcional y adaptarse a señales locales en distintos órganos. Participan así en procesos variados como la angiogénesis, regulación de respuestas inmunitarias o mantenimiento de la homeostasis tisular. Los autores subrayan que muchas propiedades emergen solo cuando se considera al conjunto de neutrófilos como una unidad biológica integral.
Referencia Bibliográfica Importante
Referencia bibliográfica:
Ballesteros, I. Hidalgo, A. (2025). The neutrophil collective. Cell. Volume 188, Issue 25 p 7019-7035. DOI: 10.1016/j.cell.2025.11.001