Josefina Castellví i Piulachs, reconocida como una pionera en la investigación antártica y destacada microbiòloga marina, ha fallecido esta semana. Su legado científico y su compromiso con el medio ambiente la convierten en una figura inolvidable dentro de la comunidad académica y científica. A lo largo de su vida, mantuvo una estrecha relación con la Universitat Ramon Llull, donde fue miembro del patronato de la Fundació Privada Observatori de l’Ebre, institución vinculada a esta universidad. Además, fue la primera mujer en formar parte del Patronat de la URL.
La noticia de su muerte ha causado un profundo pesar entre los miembros del Patronat, así como entre los órganos de gobierno y toda la comunidad universitaria. Su dedicación a la ciencia y su pasión por el estudio del medio ambiente siempre serán recordadas.
Un recorrido por la vida de Josefina Castellví i Piulachs
Nacida en Barcelona en 1935, Castellví se destacó como biòloga, oceanògrafa y escritora. Se graduó en Ciencias Biológicas por la Universitat de Barcelona en 1957, año en que recibió una beca del Gobierno francés para investigar sobre bacterias marinas en la Universidad de la Sorbona. Durante su estancia en París, se especializó en oceanografía y participó en las primeras expediciones oceánicas. En 1984, hizo historia al convertirse en la primera mujer catalana que participó en una expedición internacional al Polo Sur.
Castellví trabajó desde 1960 en el Institut de Ciències del Mar (CSIC), donde ocupó el cargo de directora entre 1994 y 1995 y también fue delegada en Cataluña. Obtuvo su doctorado en Ciencias Biológicas por la Universitat de Barcelona en 1969. Además, presidió durante seis años el Comité de Microbiología y Bioquímica de la Comisión Internacional para el Estudio Científico del Mar Mediterráneo (CIESM) con sede en Mónaco.
Contribuciones significativas a la ciencia
A lo largo de su carrera, Castellví llevó a cabo un total de 36 campañas oceanográficas, incluidas ocho expediciones a la Antártida. Desde 1984, participó activamente en la organización de investigaciones antárticas y colaboró en el establecimiento de la Base Antártica Española Joan Carles I, ubicada en la isla Livingston. Entre 1989 y 1993, dirigió esta base, convirtiéndose así en la primera mujer al mando de una expedición antártica española.
Su trayectoria estuvo marcada por numerosos reconocimientos: recibió la Medalla d’Or al Mèrit Científic del Ayuntamiento de Barcelona (1996), así como otras distinciones como la Medalla Narcís Monturiol al Mérito Científico y Tecnológico (1996) y el Premio Nacional de Cultura (2013). También es autora del libro "Yo he vivido en la Antártida" (1996) y fue protagonista del documental "Els records glaçats" dirigido por Albert Solé (2013).