La relación entre la Policía y la ciudadanía en Colombia se encuentra en un momento crítico, especialmente con el inicio de un nuevo ciclo electoral. En Bogotá, la percepción de inseguridad ha alcanzado un alarmante 62%, según el informe *Bogotá Cómo Vamos 2025*. Este malestar social se ve agravado por una profunda fractura de confianza, marcada por incidentes que han dejado huella en la memoria colectiva, como la muerte de Javier Ordóñez Bermúdez en 2020, quien fue agredido durante un procedimiento policial en el barrio Villa Luz. Asimismo, los sucesos del Paro Nacional de 2021, donde se reportó el uso indiscriminado de la fuerza contra manifestantes, han contribuido a esta crisis de legitimidad.
En este contexto, crece la presión ciudadana por respuestas más contundentes frente a la criminalidad. Las voces que claman por una mejora en las relaciones entre la policía y la ciudadanía son cada vez más numerosas.
Desafíos en la Interacción Policial
El director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (Cesed) de la Universidad de los Andes, Michael Weintraub, señala que uno de los principales factores que deterioran esta relación es la inconsistencia en las interacciones policiales. Según explica, el trato no es uniforme; jóvenes, mujeres y personas afrodescendientes suelen experimentar controles policiales diferentes. “Existen protocolos”, afirma Weintraub, “pero muchas veces no se respetan, lo que genera preocupaciones sobre sesgos y una percepción de discriminación, especialmente hacia los jóvenes”.
Esta brecha en el trato toca un aspecto delicado: cómo ciertas autoridades perciben ciertos cuerpos y comportamientos como sospechosos. Esta mirada puede traducirse en una mayor fricción y controles más severos en espacios públicos. El impacto sobre la legitimidad es inmediato: si un grupo poblacional siente que no recibe un trato equitativo, la institución pierde su autoridad moral, incluso al actuar dentro del marco legal.
La Necesidad de Reformas Efectivas
La situación actual demanda reformas efectivas para restaurar la confianza entre la Policía y los ciudadanos. La falta de uniformidad en los procedimientos policiales no solo afecta a quienes son objeto de control; también repercute negativamente en la percepción general sobre las fuerzas del orden. La implementación rigurosa de protocolos y capacitaciones enfocadas en diversidad e inclusión podrían ser pasos cruciales para mejorar esta relación deteriorada.
A medida que se acercan las elecciones, es fundamental que tanto las autoridades como los ciudadanos trabajen juntos para construir un entorno más seguro y confiable. La seguridad no solo depende de acciones represivas; también requiere un compromiso genuino con el respeto a los derechos humanos y una atención especial a las dinámicas sociales que afectan a diferentes grupos dentro de la población.