La detección temprana de tumores en menores es crucial para su supervivencia. Esta es la conclusión principal del proyecto Benchista, un amplio estudio que ha sido publicado en JAMA Network Open, el cual analizó datos de 9.883 niños y niñas en 27 países europeos entre 2014 y 2017. La revelación de estos hallazgos coincide con la celebración del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se conmemora el 15 de febrero.
El trabajo cuenta con la participación de la Universitat de València, sede del Registro Español de Tumores Infantiles (RETI SEHOP), así como del Hospital La Fe y el registro de tumores de la Conselleria de Sanidad. Este análisis es pionero al comparar la situación oncológica infantil en diferentes estados europeos, destacando que España ofrece una atención pediátrica oncológica robusta, aunque hay áreas que requieren mejoras, especialmente en el caso del meduloblastoma.
Variaciones en la supervivencia según el tipo de tumor
El equipo investigador, liderado por la University College London y el Instituto Nacional de Tumori de Milán, ha documentado variaciones significativas en las tasas de supervivencia dependiendo del tipo de cáncer. Por ejemplo, la tasa a tres años para el tumor de Wilms (renal) se sitúa en un impresionante 95%, mientras que para el osteosarcoma (óseo) desciende al 75%. Los diagnósticos realizados en fases avanzadas muestran resultados alarmantes; en casos como el rabdomiosarcoma, donde la supervivencia cae hasta un 45% comparado con un 95% en estadio I.
Además, se ha confirmado que a medida que aumenta la extensión del tumor, disminuye la tasa de supervivencia a tres años para todos los tipos analizados: neuroblastoma, tumor de Wilms, meduloblastoma, osteosarcoma, sarcoma de Ewing y rabdomiosarcoma. Sin embargo, no todos los países logran un diagnóstico temprano. En el caso del neuroblastoma, Reino Unido e Irlanda presentan una menor tasa de supervivencia debido a diagnósticos más tardíos en comparación con Europa Central (Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Suiza y Países Bajos).
Diferencias en tratamientos y accesibilidad
En relación al sarcoma de Ewing, el estudio destaca que las diferencias en las tasas de supervivencia no son tanto consecuencia del estadio del tumor al momento del diagnóstico sino más bien por la efectividad terapéutica cuando ya se ha producido una extensión metastásica. Esto subraya la necesidad imperiosa de revisar no solo la rapidez en los diagnósticos sino también garantizar un acceso equitativo a tratamientos innovadores. Así lo señala Adela Cañete, jefa de Oncohematología Pediátrica del Hospital La Fe y profesora en la Universitat de València.
A pesar de que España se encuentra dentro del grupo europeo meridional sin variaciones significativas en los tumores estudiados —lo cual respalda una atención pediátrica oncológica sólida— sí se identifican oportunidades para mejorar aspectos relacionados con el manejo del meduloblastoma. Por ejemplo, optimizar los tiempos necesarios para obtener líquido cefalorraquídeo podría potenciar aún más los buenos resultados observados hasta ahora.
Estandarización y mejora continua en protocolos
Anteriores carencias sobre datos homogéneos respecto al estadio tumoral habían dificultado realizar comparaciones internacionales precisas. Sin embargo, mediante la estandarización bajo las Guías de Toronto —un sistema internacional consensuado— los investigadores han podido identificar científicamente qué países deben mejorar sus protocolos diagnósticos primarios y cuáles necesitan reforzar su acceso a tratamientos especializados.
La colaboración con hospitales referentes como La Fe ha permitido alcanzar un estándar donde más del 90% de los casos tienen su estadio correctamente registrado. Este nivel es esencial para asegurar que los datos sean estadísticamente válidos. Cañete enfatiza que estos datos “libres de sesgos” serán fundamentales para mejorar las rutas diagnósticas y diseñar estrategias específicas por tipo de cáncer.
Nuevas fases del proyecto Benchista
José Luis Poveda, gerente sanitario interdepartamental Valencia Sur y farmacólogo también vinculado a la Universitat de València, valora positivamente esta investigación ya que reafirma el compromiso por diagnosticar precozmente el cáncer infantil y fortalecer los circuitos para acceder a terapias avanzadas. El objetivo es asegurar que cada menor tenga acceso a las mejores oportunidades para su curación.
A partir de ahora, el proyecto Benchista entra en una nueva fase enfocada en analizar la supervivencia a cinco años y evaluar cómo las diferencias entre sistemas sanitarios afectan al pronóstico a largo plazo para pacientes pediátricos.