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Descubren un planeta rocoso que desafía las teorías de formación planetaria
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Descubren un planeta rocoso que desafía las teorías de formación planetaria

Por Álvaro Gómez Tornero
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domingo 15 de febrero de 2026, 11:40h
Actualizado el: 15 de febrero de 2026, 12:18h

Un equipo internacional de científicos ha descubierto un planeta rocoso inusual en el sistema LHS 1903, desafiando las teorías sobre la formación planetaria y sugiriendo un nuevo modelo de evolución planetaria.

Un equipo de científicos de diversas partes del mundo ha realizado un descubrimiento sorprendente en el sistema planetario que orbita la estrella LHS 1903. Este hallazgo pone en jaque las teorías existentes sobre la formación de los planetas, ya que el orden en que se encuentran estos cuerpos celestes no sigue el patrón habitual. Según los investigadores, el planeta más alejado de esta estrella podría ser rocoso, algo inesperado dado que se pensaba que debía ser gaseoso. Este fenómeno sugiere que este planeta se formó en un momento posterior y bajo condiciones distintas a las de sus compañeros cercanos.

El equipo de investigación incluye a expertos del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC) y del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), quienes han publicado sus hallazgos en la prestigiosa revista Science.

Un análisis detallado del sistema LHS 1903

En comparación con nuestro Sistema Solar, donde los planetas se dividen claramente entre rocosos y gaseosos, el sistema LHS 1903 presenta una configuración peculiar. Los planetas más cercanos a la estrella son generalmente rocosos, mientras que los más alejados son gaseosos. Sin embargo, como explica Ignasi Ribas, uno de los autores del estudio, este patrón ha sido desafiado por lo observado en LHS 1903.

Los investigadores utilizaron el satélite Cheops, desarrollado por la Agencia Espacial Europea (ESA), para estudiar más a fondo este sistema. Lo que encontraron podría cambiar nuestra comprensión sobre cómo se forman los planetas.

Descubrimiento inesperado: un cuarto planeta rocoso

LHS 1903, una pequeña estrella enana roja, fue objeto de atención cuando un equipo liderado por Thomas Wilson, de la Universidad de Warwick, detectó tres planetas orbitando a su alrededor. Inicialmente, parecía que todo seguía el patrón esperado: un planeta interno rocoso seguido de dos gaseosos. Sin embargo, al analizar datos adicionales proporcionados por Cheops, descubrieron un cuarto planeta pequeño y lejano que también parece ser rocoso.

Este descubrimiento es inusual porque contradice las expectativas actuales sobre la formación planetaria. Las teorías sugieren que los planetas rocosos deberían estar más cerca de su estrella debido a las intensas radiaciones que impiden la acumulación de gas alrededor del núcleo rocoso.

Nuevas hipótesis sobre la formación planetaria

Maximilian Günther, científico asociado al proyecto Cheops, enfatiza la importancia de este hallazgo: “Mucho sobre cómo se forman y evolucionan los planetas sigue siendo un misterio”. La investigación abre nuevas vías para entender cómo se forman los sistemas planetarios.

Aunque el equipo no pretende revisar las teorías establecidas basándose solo en esta observación singular, están explorando varias explicaciones posibles para este fenómeno inusual. Una hipótesis sugiere que el extraño planeta pudo haber sido afectado por impactos significativos en su pasado o que los otros planetas intercambiaron posiciones durante su evolución.

Una nueva teoría: formación secuencial de planetas

No obstante, tras realizar simulaciones y cálculos orbitales, estas explicaciones fueron descartadas. En cambio, surgió una idea más intrigante: los planetas podrían haberse formado uno tras otro en lugar de simultáneamente. Esta teoría propone que la estrella pudo haber creado cada uno de sus cuatro planetas en diferentes momentos, lo cual desafía las nociones tradicionales sobre cómo se agrupan los cuerpos celestes en discos protoplanetarios.

Isabel Rebollido, investigadora actual de la ESA, señala que este descubrimiento nos lleva a replantear nuestras concepciones sobre la formación planetaria basadas principalmente en nuestro propio Sistema Solar. A medida que se identifican sistemas exoplanetarios con características únicas, es evidente que debemos ajustar nuestras teorías para incorporar esta diversidad observada.

Implicaciones del descubrimiento para futuras investigaciones

Este pequeño mundo rocoso representa no solo un caso atípico sino también una posible indicación de tendencias aún desconocidas en la formación planetaria. Su existencia plantea preguntas fundamentales sobre cómo encajan estos nuevos hallazgos dentro del marco teórico existente y qué implicaciones tienen para nuestra comprensión general del cosmos.

A medida que mejoran las capacidades observacionales y descubrimos sistemas cada vez más extraños en el vasto universo, es probable que continuemos cuestionando nuestros conocimientos previos y revisando teorías bien establecidas sobre cómo se forman los planetas.

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