La profesora Isadora García, de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, ha reflexionado sobre el poder del relato audiovisual a partir de la película La veu de Hind. En un artículo publicado en The Conversation, García analiza cómo las historias cinematográficas pueden generar un impacto emocional profundo.
Nominada a mejor película internacional para los próximos premios Oscar 2026, La veu de Hind (dirigida por Kaouther Ben Hania, 2025) se ha convertido en una de las películas más aclamadas en la Bienal de Venecia. La docente, experta en narrativa audiovisual, destaca el profundo impacto emocional que esta obra puede provocar en su audiencia.
Un relato conmovedor basado en hechos reales
La veu de Hind narra la historia real de Hind Rajab Hamada, una niña palestina de tan solo cinco años que perdió la vida en Gaza en enero de 2024 tras un ataque al vehículo donde viajaba con varios familiares. Durante sus últimos momentos, mantuvo contacto telefónico con voluntarios del movimiento de la Media Luna Roja que intentaban organizar su rescate.
En el contexto mediático actual, García señala que “un suceso trágico puede conmovernos intensamente en un momento, pero caer en el olvido poco después”. Según ella, cuando convertimos un hecho real en un relato audiovisual y dramatizamos lo sucedido utilizando herramientas propias de la ficción, el impacto emocional se transmite a los espectadores de una forma distinta. La profesora valora cómo la película logra conectar con el público mediante elementos estructurales del relato cinematográfico, incluyendo giros narrativos y un “clímax final desolador”.
Técnicas narrativas innovadoras
García subraya la importancia de una decisión creativa clave en La veu de Hind: la inclusión de grabaciones reales de la niña dentro del relato ficcionado. Esta hibridación entre realidad y representación establece “un vínculo inmediato entre el espectador y la historia”, explica. Para Kaouther Ben Hania, directora del filme, “era una obligación moral honrar su voz”.
Además, destaca cómo se incorporan las voces de voluntarios reales entrelazadas con las interpretaciones de los actores. En un momento crítico del filme, la cámara desenfoca a los actores y muestra los rostros auténticos de los voluntarios. Esta decisión formal recuerda al público que se trata de una historia verídica, lo que añade una capa adicional al drama presentado.
Un eco que resuena a nivel global
A medida que La veu de Hind avanza hacia su candidatura a mejor película internacional y coincidiendo con el Día Mundial del Cine celebrado cada segundo sábado de febrero, Isadora García enfatiza “la conexión emocional profunda” lograda a través del relato cinematográfico. “Hind deja de ser una mera cifra en las estadísticas y el eco de su voz continúa resonando por todo el mundo”, concluye.