La Cátedra Inaugural de la División de Derecho, Ciencia Política y Relaciones Internacionales se centró en el análisis de la situación actual de Venezuela bajo el título “Venezuela en la era Trump”. Este evento, realizado el 12 de febrero, contó con la participación del doctor en criminología y justicia penal, David Topel, quien ofreció una perspectiva sobre las implicaciones de la política exterior estadounidense en el país vecino.
Topel destacó que el contexto actual no debe ser interpretado como un simple cambio de régimen, sino más bien como un cambio de liderazgo dentro del mismo. Esta distinción es crucial para entender la coyuntura venezolana. “Estados Unidos no pone botas en el terreno, se retira; no cambia el régimen, cambia el liderazgo del régimen. Es una distinción muy importante”, afirmó durante su intervención.
El experto también analizó los antecedentes que llevaron a Estados Unidos a adoptar un papel protagónico frente a Venezuela, especialmente durante el gobierno de Trump. Según él, esta situación ha sido dinámica y describió las acciones estadounidenses como un “acto quirúrgico”. En este contexto, reflexionó sobre las narrativas geopolíticas y energéticas que rodean al país sudamericano, advirtiendo que la incertidumbre entre los ciudadanos es inevitable tras tres décadas sin cambios políticos significativos.
Análisis desde diversas perspectivas académicas
Topel subrayó que el éxito de cualquier transición política dependerá de la reactivación y aumento de la producción petrolera a niveles cercanos a un millón y medio de barriles diarios, un objetivo que actualmente parece inalcanzable para Venezuela.
El debate se enriqueció con las intervenciones de profesores de la división, quienes abordaron la situación desde diferentes ángulos. La profesora Shirlley Llaín, especialista en derecho internacional, enfatizó que cualquier análisis del caso venezolano debe fundamentarse en principios como la soberanía territorial y la prohibición del uso de la fuerza. Aseguró que incluso en situaciones críticas no se puede justificar la intervención externa en un Estado soberano.
Llaín también hizo hincapié en que argumentos como la seguridad nacional o la defensa de la democracia no son suficientes para legitimar una intervención extranjera. Además, resaltó la importancia de distinguir entre legalidad jurídica y legitimidad política, ya que las percepciones ciudadanas no alteran las normas internacionales.
Desafíos en derechos humanos y democracia
Bajo esta línea argumentativa, Llaín planteó interrogantes sobre el futuro del orden jurídico internacional: “¿Hacia dónde vamos? ¿Estamos ante una reconfiguración de las instituciones del derecho internacional o ante una erosión sistemática por parte de los Estados más poderosos?”. Esta pregunta sigue sin respuesta clara y genera preocupación entre los académicos presentes.
Desde otra perspectiva, Javier Tous, experto en derechos humanos, alertó sobre un panorama caracterizado por detenciones arbitrarias y torturas. También mencionó las restricciones al acceso a servicios básicos como salud y alimentación, así como el incremento de represión tras procesos electorales recientes.
Gustavo Morales, por su parte, analizó el papel histórico de Estados Unidos en América Latina. Recordó cómo desde 1945 ha fluctuado entre intervenir para garantizar estabilidad o promover democratización. Sin embargo, señaló que las intervenciones recientes han fracasado en lograr resultados positivos y criticó que el actual gobierno venezolano no representa una tradición democrática.
Cierre académico sobre Venezuela y su relación con EE.UU.
Janiel Melamed, otro participante destacado del evento, recordó cómo cambió radicalmente la relación entre Venezuela y Estados Unidos con la llegada al poder de Hugo Chávez. El país pasó a ser visto como un actor antiimperialista capaz de utilizar su riqueza petrolera para forjar alianzas alternativas e influir regionalmente.
A través de espacios académicos como esta Cátedra Inaugural, se busca fomentar un diálogo crítico entre estudiantes sobre temas actuales. La decana Sílvana Insignares, enfatizó: “Consideramos que estos espacios son relevantes para desarrollar un pensamiento crítico y una comprensión más amplia de nuestra realidad”.