Modificar la medicación del VIH controlado no perjudica la salud a largo plazo
Cambiar un tratamiento que ha demostrado su eficacia siempre genera incertidumbre, pero un nuevo estudio aporta tranquilidad a las personas con VIH controlado. Este trabajo, liderado por la Universidad Nebrija, se enmarca dentro del ensayo clínico INSTINCT/GESIDA10918, el cual confirma que modificar la pauta de medicación hacia terapias más modernas no representa un riesgo para la salud a largo plazo.
En el contexto del VIH, donde las terapias actuales logran suprimir el virus de manera sostenida, una de las inquietudes más comunes entre los pacientes ya no es si la medicación es efectiva, sino si realizar cambios puede acarrear consecuencias silenciosas a lo largo del tiempo. Las preocupaciones se centran en aspectos menos visibles pero clínicamente significativos, como la inflamación crónica de bajo grado, el metabolismo y el peso corporal.
Resultados del ensayo clínico sobre VIH
El estudio se llevó a cabo con adultos que mantenían su carga viral suprimida. Este aspecto es crucial, ya que el objetivo no era evaluar la eficacia antiviral, ya comprobada en tratamientos actuales. Más bien, se buscaba observar qué ocurre en el organismo al cambiar de un tratamiento (dolutegravir y lamivudina) a otro régimen antirretroviral moderno (bictegravir, emtricitabina y tenofovir alafenamida), sin perder el control del virus. La cuestión fundamental era determinar si esta modificación podría alterar parámetros biológicos relacionados con riesgos cardiovasculares y metabólicos a largo plazo.
El ensayo INSTINCT/GESIDA10918 examinó específicamente los marcadores inflamatorios y la evolución del peso tras el cambio de tratamiento en un diseño controlado y aleatorizado en varios centros españoles. Los investigadores evaluaron indicadores biológicos de inflamación sistémica así como variables metabólicas habituales durante el seguimiento clínico.
Hallazgos y sus implicaciones prácticas
La conclusión principal fue que no se observaron diferencias clínicamente relevantes entre ambas estrategias terapéuticas. Cambiar al régimen con bictegravir, emtricitabina y tenofovir alafenamida mostró resultados comparables a continuar con dolutegravir y lamivudina en términos de inflamación, metabolismo y evolución del peso corporal en personas con infección controlada.
Estos hallazgos tienen importantes implicaciones prácticas. Se ha documentado que incluso con el virus suprimido, la infección por VIH está asociada a un estado inflamatorio persistente que puede influir en la aparición de enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos a largo plazo. Por ello, cualquier modificación del tratamiento suele ser evaluada con cautela, especialmente cuando se realiza por motivos de simplificación o tolerancia.
Ajustes en la terapia antirretroviral
La coincidencia entre ambos estudios refuerza la solidez de la evidencia disponible. Lejos de indicar un impacto adverso oculto, ambas estrategias muestran un comportamiento biológico similar más allá del control virológico. Esto amplía el margen de decisión clínica, permitiendo adaptar la pauta antirretroviral a las necesidades individuales sin que los datos sugieran un deterioro metabólico o inflamatorio asociado al cambio.
“En conjunto, este trabajo transmite un mensaje claro: en personas con VIH bien controlado, las terapias antirretrovirales modernas evaluadas mantienen un perfil comparable no solo en la supresión del virus sino también en indicadores relacionados con la salud a largo plazo”, señala Sergio Serrano Villar. Esta evidencia es relevante en una etapa donde la atención sanitaria se centra cada vez más en mejorar la calidad de vida y promover un envejecimiento saludable entre los pacientes.
Referencias:
Serrano-Villar, S., et al. (2025). Comparable Inflammatory and Metabolic Outcomes After Switching to Bictegravir/Emtricitabine/Tenofovir Alafenamide Versus Continuing Dolutegravir/Lamivudine in Virologically Suppressed Adults with HIV (INSTINCT/GESIDA10918 Study). Clin Infect Dis. 2025.