Investigadoras de la Universitat de València (UV), junto con sus colegas de la Universitat de les Illes Balears (UIB), han puesto en marcha el innovador proyecto de investigación denominado MAReA. Esta iniciativa tiene como principal objetivo entender la dispersión de los patógenos marinos en los entornos acuícolas y detectar posibles reservorios, lo que permitirá desarrollar un sistema de alerta temprana para anticipar riesgos sanitarios.
El equipo está liderado por Maria Gregori, profesora del Departamento de Zoología de la UV, y Stella Redón, también del mismo departamento en la UIB. Este consorcio interdisciplinario destaca por su compromiso con la igualdad de género, evidenciado por la notable participación femenina tanto en el liderazgo como en el equipo investigador.
Objetivos y Metodología del Proyecto MAReA
Con una duración prevista de dos años, el proyecto se llevará a cabo en diversas localizaciones del Mediterráneo occidental. La colaboración del sector acuícola es fundamental, ya que las empresas participantes proporcionarán acceso a sus instalaciones y compartirán conocimientos operativos para contextualizar los resultados obtenidos.
MAReA, que significa *Mapeo de riesgos biológicos en acuicultura marina*, integra tres líneas principales de análisis: el estudio morfológico de organismos, la detección molecular mediante ADN ambiental (eDNA), y la correlación entre estos datos y las dinámicas de las corrientes marinas. Esta metodología permitirá investigar el papel del zooplancton y del biofouling —acumulación de organismos sobre superficies sumergidas— como potenciales reservorios o vectores de patógenos en ambientes productivos.
Muestreos y Resultados Esperados
El proyecto contempla llevar a cabo campañas estacionales de muestreo en dos tipos de entornos: una instalación acuícola marina situada en la provincia de Alicante y un área marina protegida. En ambos lugares se recogerán muestras biológicas y ambientales para realizar un análisis comparativo.
"Nuestro objetivo no es solo describir qué hay en el medio, sino comprender cómo se mueve, dónde están los reservorios y cómo esto puede afectar la sanidad de los sistemas productivos marinos", afirma Maria Gregori. Entre los resultados esperados, se incluye el desarrollo de una prueba conceptual basada en mapas que identifiquen riesgos biológicos y relaciones entre variables ambientales y microorganismos relevantes para la salud marina.
Dicha aproximación innovadora combina tecnologías emergentes como el ADN ambiental con análisis oceanográficos y modelización, buscando avanzar hacia herramientas capaces de predecir situaciones de riesgo y mejorar así la gestión ambiental y sanitaria del sector acuícola.
Este ambicioso proyecto cuenta con el apoyo financiero de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar, además de ser cofinanciado por la Unión Europea mediante el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura).