Un grupo de aproximadamente 150 estudiantes internacionales, provenientes de diez países europeos, así como de Turquía y Estados Unidos, se encuentra en Cartagena para participar en un programa formativo intensivo conocido como BIP (por sus siglas en inglés). Este evento es organizado por la Universidad de Murcia y la belga Vives University. Durante su estancia, los alumnos tendrán la oportunidad de conocer diversas iniciativas enfocadas en la sostenibilidad, la inclusión y el bienestar social.
Entre las actividades programadas, los estudiantes han explorado el barrio de La Concepción, donde han podido observar proyectos destacados como el bosque comestible, una innovadora iniciativa que se ha desarrollado en una ladera de la sierra de La Atalaya. Este proyecto forma parte del esfuerzo más amplio del proyecto europeo Life Bauhasing Europe, en el que participa la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).
Actividades interactivas y educativas
El programa incluye un 'paseo Jane Jacobs', donde los participantes recorren la ciudad con el objetivo de observar y reivindicar el uso del espacio público y fomentar la convivencia entre ciudadanos. Además, se llevará a cabo una jornada centrada en el design thinking en la Escuela de Ingeniería Industrial, lo que permitirá a los estudiantes trabajar en equipo para abordar retos contemporáneos desde una perspectiva creativa e innovadora.
La participación activa de profesores como Mar Melgarejo, Dolores Parras, Victoria Artés y Rubén Mora también es fundamental para guiar a los estudiantes durante este enriquecedor proceso educativo.
Un enfoque hacia el futuro sostenible
A través de esta experiencia, los estudiantes no solo aprenden sobre prácticas sostenibles, sino que también se involucran activamente con las comunidades locales, promoviendo un intercambio cultural que beneficia tanto a los visitantes como a los residentes. Este tipo de iniciativas son esenciales para construir un futuro más sostenible e inclusivo.
El evento representa una oportunidad única para que jóvenes académicos amplíen sus horizontes y se conviertan en agentes de cambio dentro de sus propias comunidades al regresar a casa. La colaboración entre instituciones educativas internacionales es clave para enfrentar los desafíos globales actuales relacionados con el medio ambiente y la cohesión social.