La Universitat de València ha sido protagonista en el Primer Foro Global de los Centros Colaboradores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebrado recientemente en Lyon, Francia. Este evento reunió a cerca de 300 expertos de todo el mundo, marcando un hito significativo en el ámbito de la salud pública y la ciencia aplicada a este campo. Los catedráticos Santiago Mas-Coma y María Dolores Bargues, quienes dirigen el Centro Colaborador valenciano de la OMS, representaron a la institución en esta cita histórica.
Lyon se convirtió en el epicentro del diálogo sobre cooperación global en salud, con una participación notable tanto presencial como virtual, que reflejó el creciente interés por fortalecer las alianzas internacionales. En total, España cuenta con 12 Centros Colaboradores de la OMS, siendo la Unidad de Parasitología Sanitaria de la Universitat de València el único en la Comunitat Valenciana. Este centro también es reconocido como Centro de Referencia por la FAO/Naciones Unidas.
Un Encuentro Histórico para la Salud Global
El foro, convocado para conmemorar el 78 aniversario de la OMS y realizado del 7 al 9 de abril de 2026, fue descrito por los participantes como un evento singular que podría transformar el futuro de la ciencia para la salud. Según Mas-Coma, el encuentro comenzó con incertidumbre entre los asistentes pero rápidamente evolucionó hacia un espacio vibrante para el intercambio y establecimiento de redes colaborativas.
A lo largo del evento, surgieron propuestas innovadoras para fomentar conexiones entre centros y facilitar el intercambio de conocimientos. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó la importancia histórica del foro y anunció medidas significativas: se adelantará a 2027 la celebración del próximo foro en Ginebra y se creará un comité específico para fortalecer esta red global.
Desafíos y Oportunidades Futuras
Las sesiones del foro abordaron temas cruciales como inteligencia artificial, transferencia de conocimientos y necesidad urgente de interconexión entre centros. La profesora Bargues destacó que las discusiones revelaron tanto las diferencias en experiencia entre los centros como su potencial colectivo.
Los participantes coincidieron en que este primer foro ha establecido las bases para una nueva era en colaboración científica global. En un contexto marcado por los efectos devastadores del COVID-19 y una creciente inestabilidad geopolítica, se hace evidente que reactivar el compromiso científico es esencial.
Mas-Coma enfatizó que no se debe desaprovechar el impulso generado en Lyon. La red mundial compuesta por más de 800 Centros Colaboradores representa una oportunidad invaluable para mejorar las acciones globales en salud sin requerir grandes inversiones adicionales. El desafío ahora radica en liderar eficazmente esta diversa red y canalizar su potencial mediante una coordinación efectiva.
A medida que los participantes regresan a sus respectivos países, existe un consenso sobre mantener vivo el “espíritu de Lyon”, transformando entusiasmo en iniciativas concretas hacia el próximo foro programado para 2027. Ignorar esta oportunidad sería considerado un error imperdonable por todos los involucrados.