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Adicciones comportamentales

Estudio de la UV alerta sobre el sobrediagnóstico de adicciones comportamentales
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Estudio de la UV alerta sobre el sobrediagnóstico de adicciones comportamentales

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
viernes 17 de abril de 2026, 12:14h

Un estudio de la Universitat de València publicado en Nature critica el sobrediagnóstico de adicciones comportamentales, alertando sobre su impacto negativo en quienes realmente sufren adicciones.

El investigador del Instituto Polibienestar de la Universitat de València, Víctor Ciudad-Fernández, ha publicado un artículo en la revista Nature Reviews Psychology donde expone cómo se ha sobrediagnosticado el número de adicciones comportamentales, lo que puede perjudicar a quienes realmente sufren de estas condiciones. En su análisis, advierte sobre las **serias consecuencias** que esta tendencia conlleva.

Según Ciudad-Fernández, esta situación trivializa el sufrimiento de aquellos que padecen adicciones genuinas y etiqueta erróneamente a personas que simplemente disfrutan de ciertas actividades. “Adicción a correr, al bronceado o a escuchar música; incluso se habla ahora de adicción a ChatGPT”, señala el investigador. Este aumento en la categorización de comportamientos cotidianos como adicciones se basa en aplicar criterios diseñados para diagnosticar dependencias de sustancias, sin considerar las particularidades de cada actividad.

La dinámica del diagnóstico erróneo

El académico menciona que el fenómeno más reciente es la supuesta “adicción a ChatGPT” y otras formas de inteligencia artificial generativa. En poco tiempo, se han creado al menos cuatro cuestionarios destinados a medir este trastorno, todos ellos siguiendo un patrón similar: adaptar los criterios utilizados para el alcoholismo y la drogodependencia a nuevas tecnologías.

“Usar frecuentemente ChatGPT no implica necesariamente una adicción, así como disfrutar del tango no convierte a nadie en enfermo”, afirma. El problema radica en que al aplicar criterios clínicos diseñados para dependencias severas a actividades cotidianas, es probable encontrar síntomas que confirmen una adicción inexistente.

Creación de nuevos trastornos

Ciudad-Fernández describe un proceso repetitivo en la investigación sobre adicciones comportamentales: primero se observa a alguien realizando una actividad frecuentemente y se presume que podría ser una adicción; luego se crea un cuestionario basado en criterios ya existentes; finalmente, este cuestionario confirma la hipótesis inicial.

Este modelo ha sido criticado por expertos como Joël Billieux, quien lo denomina “fábrica de adicciones”. Un caso ilustrativo fue un estudio realizado con bailarines apasionados, donde el 45% fue clasificado como “adictos” al tango, no debido al baile en sí, sino por la metodología utilizada para medirlo.

Consecuencias del sobrediagnóstico

El investigador advierte sobre dos riesgos importantes: el primero afecta directamente a las personas con adicciones reales, ya que si todo se clasifica como tal, el término pierde su significado y se banaliza el sufrimiento. El segundo riesgo involucra a la sociedad en general; etiquetar actividades normales como patológicas genera alarmas innecesarias y puede llevar a individuos sanos a creer que tienen problemas clínicos.

En conclusión, Ciudad-Fernández sostiene que si una persona disfruta de actividades como correr o usar ChatGPT y puede detenerse cuando lo desea sin afectar su vida diaria, no tiene ningún problema. La verdadera preocupación surge cuando hay incapacidad para controlar esos comportamientos y comienzan a impactar negativamente en su vida personal o laboral.

Referencia del artículo: Ciudad-Fernández, V. “To the addiction hammer, every habit looks like a nail”. Nature Reviews Psychology (2026). https://doi.org/10.1038/s44159-026-00558-x
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