La práctica deportiva se ha consolidado como un elemento esencial en la formación integral de los estudiantes universitarios. En un contexto donde el sedentarismo, la hiperconectividad y el desgaste emocional son cada vez más comunes, el deporte emerge como un espacio vital para el encuentro, el equilibrio y la reconstrucción del entorno cotidiano. La Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) promueve esta actividad como parte fundamental de su modelo educativo.
Durante el reciente Festival de Primavera, se llevó a cabo la charla titulada El deporte en la vida de la UAM-X, moderada por la licenciada Cecilia Lucía Ezeta Genis, jefa del Proyecto Divulgación de la Ciencia. En este evento se abordó el impacto positivo que tiene la actividad física en aspectos como la salud, la convivencia y el desarrollo personal dentro del ámbito universitario.
Un enfoque más allá de lo competitivo
El licenciado Luis Antonio Murrieta Castellanos, jefe de Sección de Actividades Deportivas, ofreció una perspectiva que va más allá del mero rendimiento deportivo. “El ejercicio es esa libertad que tienes para ser humano, expresarte, divertirte y convivir”, subrayó, resaltando su dimensión social y humana. Según Murrieta, la práctica corporal no solo fortalece físicamente a los estudiantes, sino que también abre puertas al desarrollo académico y profesional, fomentando valores como disciplina, constancia y trabajo en equipo.
Un aspecto distintivo de la Unidad Xochimilco es que el interés por el ejercicio físico proviene genuinamente del alumnado, sin depender de incentivos externos como becas o apoyos económicos. “Aquí los chicos practican porque realmente lo sienten; lo aman”, afirmó Murrieta. Esta participación voluntaria crea un entorno donde la formación física se convierte en una forma de apropiación del espacio universitario.
Una oferta variada y accesible
La Unidad ofrece una amplia gama de disciplinas deportivas que incluyen fútbol, baloncesto, voleibol, atletismo, halterofilia y ajedrez. Además, cuenta con instalaciones adecuadas para su práctica y organiza torneos internos y eventos masivos como carreras atléticas que fortalecen tanto la convivencia como el sentido de pertenencia entre los estudiantes.
Asimismo, se da cabida a iniciativas impulsadas por los propios alumnos como el flag football, rugby o calistenia. Esto permite diversificar las actividades deportivas y responder a los intereses específicos de la comunidad estudiantil. El acceso a estas actividades es gratuito y está abierto a todos: alumnado, docentes y personal administrativo.
Salud mental y construcción comunitaria
Murierta destacó también cómo la práctica deportiva contribuye a mejorar la salud mental al ofrecer un espacio para liberar tensiones y desconectar de las rutinas diarias. “Es para ti; para conocerte mejor”, enfatizó. En un país donde los problemas relacionados con el sedentarismo continúan en aumento, fomentar estas actividades desde las instituciones educativas resulta crucial.
A través del deporte se favorece además la construcción de una comunidad universitaria sólida al facilitar encuentros entre personas con diversas trayectorias académicas. Estos vínculos trascienden las aulas e impactan positivamente en toda la vida universitaria.
Al finalizar su intervención, Murrieta invitó a todos los miembros de la comunidad a acercarse a los espacios deportivos sin temor ni necesidad de experiencia previa. “Con 15 minutos de actividad que te des a ti mismo es más que suficiente”, concluyó.