Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Pisa ha revelado que en las sociedades más jerárquicas y autoritarias, el juego entre adultos tiende a desaparecer. Este hallazgo, publicado en la revista Biology Letters, establece que el despotismo social es el factor determinante en la presencia o ausencia de actividades lúdicas entre los primates adultos, independientemente de su historia evolutiva.
La investigación analizó un total de 37 especies de primates, incluyendo chimpancés, bonobos, macacos, lemures y diversas especies de monos. Los resultados indican que en las especies con mayor tolerancia social, el juego entre adultos es común (más del 90% de los casos), mientras que en aquellas con estructuras más autoritarias, esta actividad es rara o inexistente. Curiosamente, características físicas como el peso o las diferencias sexuales no parecen influir en este comportamiento.
Implicaciones del estudio
Según la profesora Elisabetta Palagi, coordinadora del estudio, lo que se destaca es que no es tanto el trasfondo evolutivo lo que marca la diferencia, sino más bien cómo se vive desde una perspectiva social. “Incluso animales muy similares pueden comportarse de manera diferente dependiendo de si habitan en grupos más o menos tolerantes”, explica Palagi. En sociedades rígidas y autoritarias, el juego entre adultos tiende a desaparecer junto con sus beneficios sociales asociados, como la reducción de conflictos y el fortalecimiento de vínculos.
Para clasificar las sociedades primates estudiadas, los investigadores evaluaron tres dimensiones clave: el grooming, que actúa como un pegamento social; la gestión de conflictos; y la rigidez de las jerarquías dominantes. La doctora Martina Francesconi, quien también formó parte del equipo investigador, subraya que estos elementos son fundamentales para entender las dinámicas sociales.
Paralelismos con sociedades humanas
Los resultados del estudio presentan sorprendentes paralelismos con las sociedades humanas. Según Palagi, estudios antropológicos sugieren que en poblaciones de cazadores-recolectores, el juego y el humor entre adultos están vinculados a formas de cooperación y regulación social no coercitiva. Por otro lado, en sistemas más autoritarios estas expresiones tienden a ser limitadas, lo cual podría tener repercusiones en aspectos como la creatividad y la confianza mutua.
Dicha investigación es una de las comparativas más amplias sobre este tema y ha contado con la colaboración de instituciones como la Universidad de Torino, la University of Tennessee (EE.UU.) y la University of Lethbridge (Canadá). El análisis abarcó literatura científica desde 1965 hasta 2024 utilizando modelos estadísticos avanzados y fue respaldado por el proyecto PRIN 2022 “LOL! The evolutionary roots of human laughter”, financiado por la Unión Europea – Next Generation EU.
Preguntas sobre la noticia
¿Cuál es el principal hallazgo del estudio sobre el juego social en primates?
El estudio demuestra que en sociedades más jerárquicas y autoritarias, el juego entre adultos tiende a desaparecer. El nivel de despotismo social es el factor clave que determina la presencia o ausencia del juego, independientemente de la historia evolutiva de las especies.
¿Qué características sociales se evaluaron para clasificar las sociedades de primates?
Se evaluaron tres dimensiones clave: el grooming (limpieza recíproca del pelo), la gestión de conflictos (dinámicas de reconciliación y consolación) y la rigidez de las jerarquías de dominancia.
¿Qué paralelismos se encuentran entre los primates y las sociedades humanas según el estudio?
Los resultados muestran paralelismos sorprendentes con sociedades humanas, donde el juego y el humor entre adultos están asociados a la cooperación y formas no coercitivas de regulación social en poblaciones como los cazadores-recolectores, mientras que en sistemas más autoritarios estas expresiones son limitadas.