La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) se caracteriza por ser un espacio donde no solo se imparte conocimiento, sino que también se crean vínculos significativos entre estudiantes, profesores y visitantes. En este contexto, tres lugares emblemáticos destacan como puntos de encuentro: La Perola en la Sede Bogotá, la maloca Casa Hija en la Sede Amazonia y el campus El Cable en la Sede Manizales. Estos espacios no solo ofrecen un respiro en medio de la rutina académica, sino que también son escenarios donde se comparten historias y saberes.
Claves de la noticia
Espacios culturales en la UNAL
La Perola, Casa Hija y El Cable son lugares emblemáticos.
Interacción entre saberes
Fomentan el diálogo entre tradiciones ancestrales y conocimiento académico.
Historia viva en El Cable
El campus conecta patrimonio histórico con vida universitaria.
La Perola: Un refugio para las historias
La Perola es más que un simple lugar dentro del campus de Bogotá; representa uno de los puntos de encuentro más concurridos por generaciones de estudiantes y egresados. Este espacio es conocido por su actividad de narración oral, que ha transformado el ambiente universitario durante más de 25 años. Cada viernes al mediodía, los estudiantes se congregan frente al comedor central para disfrutar de relatos orales que van desde improvisaciones hasta cuentos humorísticos.
La iniciativa comenzó a finales de 1989 cuando un grupo de amigos apasionados por la literatura decidió reunirse alrededor de una mochila llena de temas para contar historias. Con el tiempo, este encuentro informal evolucionó hasta convertirse en un evento reconocido a nivel nacional, apoyado por la Dirección Nacional de Divulgación Cultural de la UNAL. Narradores destacados han pasado por este escenario, convirtiéndolo en una plataforma vital para la narración oral.
Casa Hija: Un puente entre culturas
En Leticia, dentro de la Sede Amazonia, se encuentra Casa Hija, una maloca que simboliza el diálogo entre el conocimiento científico y los saberes ancestrales. Inaugurada oficialmente en 2017, esta estructura fue concebida como un “laboratorio vivo” donde las tradiciones indígenas pueden coexistir con el aprendizaje académico. Su diseño arquitectónico refleja las costumbres amazónicas y su función va más allá del espacio físico; es un centro cultural donde se realizan círculos de palabra y encuentros sobre biodiversidad y territorio.
El nombre “Casa Hija” fue elegido tras conversaciones con líderes indígenas locales, representando una extensión del pensamiento ancestral. Este lugar ofrece un entorno propicio para el intercambio intercultural y fomenta un sentido de comunidad entre los estudiantes indígenas y sus tradiciones.
El Cable: Un legado histórico
En Manizales, el campus El Cable tiene su origen en una obra ingenieril monumental del siglo XX: el Cable Aéreo Mariquita-Manizales. Inaugurado en 1922, este sistema fue fundamental para transportar café y mercancías a través del difícil terreno montañoso. Aunque dejó de operar en 1967, parte de su infraestructura fue integrada a la UNAL Sede Manizales, convirtiéndose en un punto clave donde historia y educación se entrelazan.
A lo largo del tiempo, El Cable ha evolucionado para convertirse en un espacio público que alberga actividades culturales y académicas. La reciente inauguración de una plazoleta busca integrar memoria histórica con sostenibilidad ambiental, ofreciendo un lugar seguro tanto para estudiantes como para la comunidad manizaleña.
Así, estos tres espacios no solo enriquecen la vida universitaria en Colombia sino que también preservan y promueven tradiciones culturales valiosas.