Recientemente, el Salón de Grados de la Facultad de Economía, Empresa y Turismo de la Universidad de La Laguna fue escenario de la defensa de la tesis doctoral titulada “Factores de Valoración y Sostenibilidad del Suelo Agrícola Insular: De Los Cultivos Representativos al Sistema Vitícola en Tacoronte-Acentejo Tenerife”, presentada por Santiago Manuel Barroso Castillo. Este trabajo se enmarca dentro del Programa de Doctorado en Desarrollo Regional y ha obtenido la calificación de sobresaliente cum laude.
La investigación fue dirigida por Juan Carlos Santamarta Cerezal, con la colaboración de Ignacio de Martín-Pinillos Castellanos y Pablo Alonso González. El tribunal estuvo presidido por Eduardo Rojas Briales, representante de la Universidad Politécnica de Valencia, y contó con Dirk Godenau como secretario y María Mercedes Hernández González como vocal.
Análisis sobre sostenibilidad agrícola
El estudio se centra en la sostenibilidad del suelo agrícola en territorios insulares, donde este recurso es limitado y enfrenta presiones urbanísticas, fragmentación de explotaciones y efectos del cambio climático. En el caso específico de Tenerife, estas condiciones impactan directamente en la viabilidad del sector primario, el acceso a tierras cultivables y la conservación del paisaje agrario.
Barroso Castillo decidió investigar esta área debido a “la importancia histórica del sector primario para Canarias y, especialmente, para Tenerife”, así como a la escasez de estudios que integren diversas dimensiones relacionadas con la sostenibilidad agraria. Su enfoque combina aspectos económicos, ambientales y edáficos para examinar cómo se determina el valor del suelo, los impactos generados por las actividades productivas y el papel que juega la calidad del terreno en la eficiencia agrícola.
Caso práctico: Tacoronte-Acentejo
El sistema vitícola de Tacoronte-Acentejo es utilizado como un caso representativo debido a su superficie cultivada, producción vinícola e historia significativa. Esta zona fue pionera en obtener una Denominación de Origen en Tenerife, creada en 1992. Entre las contribuciones más relevantes destaca el primer Análisis de Ciclo de Vida aplicado a un cultivo específico en Canarias, centrado en la producción de uva y vino.
Una conclusión clave del estudio indica que el precio del suelo agrícola no solo depende de su capacidad productiva; también influyen factores como su proximidad a áreas urbanas, disponibilidad hídrica y presencia de infraestructuras. Esta realidad ayuda a explicar uno de los principales desafíos del sector: la falta de relevo generacional, ya que el aumento en los precios del suelo crea “barreras de entrada” para jóvenes agricultores potenciales.
Impactos ambientales identificados
Desde una perspectiva ambiental, se han identificado impactos significativos derivados del sistema vitivinícola, tales como el consumo energético durante las labores agrícolas, uso de productos fitosanitarios, utilización de botellas de vidrio y electricidad en bodegas. Según Barroso Castillo, estos hallazgos tienen aplicaciones prácticas directas para administraciones públicas y bodegas al permitir identificar áreas con mayores impactos negativos y sugerir medidas como optimizar el uso de fitosanitarios o incorporar energías renovables.
El análisis realizado sobre quince parcelas vitícolas dentro de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo evidencia que la calidad edáfica tiene un efecto directo sobre la eficiencia productiva del viñedo. Un suelo equilibrado puede mejorar los rendimientos mientras reduce la necesidad de insumos externos, subrayando así la importancia crucial de conservar este recurso vital para las actividades agrícolas.
Conclusiones sobre sostenibilidad agrícola
La principal aportación radica en integrar bajo un mismo marco tanto la valoración económica del suelo como su sostenibilidad ambiental y las condiciones edáficas asociadas a los cultivos. Barroso Castillo sostiene que este tipo de enfoques son esenciales para facilitar decisiones más informadas dentro del sector agrícola y vitivinícola. Además, enfatiza que es fundamental que las instituciones competentes se basen en conclusiones científicas para fomentar modelos productivos sostenibles e incentivar el ingreso de nuevas generaciones al campo.
Finalmente, el trabajo concluye que garantizar la sostenibilidad en agricultura insular no solo implica aumentar la producción sino también conservar el suelo como un recurso estratégico esencial para mejorar tanto la eficiencia ambiental como asegurar viabilidad económica y generacional dentro del sector primario.
Preguntas sobre la noticia
¿Cuáles son los principales factores que afectan la valoración del suelo agrícola en Tenerife?
La valoración del suelo agrícola no solo depende de su capacidad productiva, sino también de factores como la proximidad a zonas urbanas, la disponibilidad de riego y la presencia de construcciones. Estos elementos influyen en el precio del suelo y pueden crear barreras de entrada para jóvenes agricultores.
¿Qué impactos ambientales se identifican en el sistema vitivinícola de Tacoronte-Acentejo?
Los principales impactos ambientales incluyen el combustible utilizado en las labores de campo, la aplicación de productos fitosanitarios, el uso de botellas de vidrio y el consumo eléctrico en bodega. Estos resultados son cruciales para implementar medidas que optimicen la sostenibilidad del sector.
¿Cómo influye la calidad edáfica en la eficiencia productiva del viñedo?
La calidad del suelo tiene un impacto directo en la eficiencia productiva; un suelo más equilibrado puede favorecer mejores rendimientos y reducir la necesidad de insumos externos, lo que resalta la importancia de conservar este recurso para mantener una agricultura sostenible.
¿Cuál es la principal contribución del estudio presentado en la tesis?
La principal contribución radica en integrar la valoración económica del suelo, la sostenibilidad ambiental y las condiciones edáficas en un mismo marco, lo cual es fundamental para tomar decisiones adecuadas en el sector agrícola y vitivinícola.